Agenda Apostólica

Glorioso cierre del Congreso Internacional de Misioneros de la Unión Americana

By octubre 22, 2018 noviembre 6th, 2018 No Comments

(Coordinación de Crónica Apostólica) — “¡Os saludo a vosotros porque sois fuertes, porque habéis vencido al maligno, habéis dejado patria, casa, trabajo y amigos por la obra santa del Señor y para levantar el pendón glorioso!”, fue la emotiva salutación con que el Apóstol de Jesucristo se dirigió a la juventud de Estados Unidos de Norteamérica, que decidida se unió a su proyecto para la evangelización y para llevar el mensaje de salvación y vida eterna al mundo, en su magna presentación de esta última etapa del Congreso internacional de Misioneros, que se verificó en la ciudad de Houston, Texas, en el templo central de la Iglesia La Luz del Mundo, la mañana del domingo 21 de octubre de 2018.

Convención realizada con todo orden y excelente organización coordinada por el Pastor Ramiro Hernández, titular del Ministerio para la evangelización; comisión que el Apóstol del Señor le encomendó, en aras de cumplir la promesa que Dios le hizo, de hacer engrandecer a su pueblo, que si hoy es grande, Dios prometió multiplicarlo con creces. Categórica afirmación con la que el Ungido de Jehová ancló la confianza espiritual de los más de 2 500 jóvenes, señoritas y matrimonios congregados esa mañana, tanto en el interior de la casa de oración, como en los módulos externos que se colocaron para cubrir del sol, a los cientos de congregados que no pudieron ingresar al recinto sagrado; pero que escuchaban la potente voz del Embajador de los cielos, quien ingresó llenando de gloria el santuario e inundando de alegría a la juventud impetuosa que glorificaba a Dios al verle ocupar su ministerio; en el que se expresó emocionado de estar en la recta final del Congreso 2018, después de haber estado con los jóvenes valientes de El Salvador, Colombia y México en Amozoc, Puebla; en donde nuevamente pudo comprobar que el Señor está cumpliendo su promesa. Bendita seguridad con la que llegó a Houston, en donde también podo sentir el amor, la fe, la entrega, el reconocimiento y la determinación de los miles de jóvenes que escucharon la convocatoria y determinaron unirse a la batalla y por la causa del Señor:

“Mi alma se llena de emoción al llegar a este momento, en el que bendigo a Dios por su amor, por la fe de Dios y valor con que el Señor los trajo hasta este lugar y este momento en el que a partir de hoy se incorporarán a la batalla y en este arrobamiento espiritual medito en la bendición que disfrutamos, al haber sido llamados en este tiempo de gloriosa dispensación, en la primavera de la Iglesia; porque tras un largo invierno de más de 2000 años en que no se manifestó la gracia del Señor y en que se vivieron tiempos de oscuridad, hoy jóvenes de la Unión americana, veo, siento y contemplo en todos vosotros, la primavera de la iglesia y como se exclama en Cantares 2:11, ustedes son esa primavera que el rey alababa, porque con ella llega la voz de la tórtola, la estación de florecer y dar vida a todos los seres vivos…”

El Ángel del evangelio eterno reiteró conmovido en el espíritu, que esos cientos de jóvenes valientes que a partir de hoy saldrán a la batalla, son las manifestaciones de la primavera de la iglesia del Señor, las flores que la revestirán serán las almas que conquisten para Cristo en estas lluvias tardías de la historia de la iglesia en su periodo de Restauración, tras 2000 años de invierno, de obscuridad, donde Dios no mostró su gracia; pero desde 1926 en que el Señor dejó escuchar su voz y hoy que permite a su iglesia, vivir en el tiempo en que termina esa obscuridad, invitó a los congregados a dar la gloria a Dios por el calor divino, por su belleza y bondad y agregó: “porque yo veo con ustedes un pueblo que florece por doquier, soy testigo de esta primavera espiritual que todo lo embellece… Jóvenes, vosotros sois un hermoso huerto, sois la primavera espiritual que Dios dio a su Iglesia y con esta comprensión, ahora que saldrás a la batalla, ¡yo te bendigo y ruego a Dios que el manto de la elección sea con vosotros!, en esta batalla que empiezan y en la que no será fácil obtener la victoria, porque ciertamente habrá situaciones difíciles, como las que vivieron y pasaron los ministros que los han instruido…”.

 

La obra no estorba la realización de los jóvenes, ni trunca su proyecto de vida

Mencionó que en su reciente reunión con los ministros, les pidió que recordaran sus inicios en la Obra, “en los que ciertamente hubo peligros, pero hubo una palabra que los sustentó. De aquellos días se conocen historias, -aseguró enternecido refiriéndose a las señales-, maravillas, anécdotas y vivencias memorables que en sus explicaciones los pastores comparten a la iglesia, de las dificultades y victorias que han pasado al lado de un Siervo de Dios y en las que con toda seguridad, vieron la mano de Dios en su trabajo…” Reconocimiento espiritual que lo instó conmovido, a invitar a los jóvenes a entonar una alabanza a Dios por su oportuno socorro y protección; pero ante todo por la obra perfecta que hizo en el corazón de la juventud, que escuchando la voz de Dios en su Siervo, decidió atender la convocatoria y unirse a su proyecto evangelizador, “…batalla que iniciarán con la firme confianza que a partir de hoy se comenzará a escribir una nueva etapa de la historia, la de los hechos de nuestro Señor Jesucristo, en donde tú joven o señorita, vas a empezar a escribir y en donde también se hablará de portentos, de milagros que el Señor hará, porque vas enviado por un Siervo de Dios…” “sé que sabéis y creéis que Dios habló con tu hermano Naasón para continuar esta restauración; labor en la que muchos Timoteo, Titos, Febes, Marías y Martas se han unido a su hermano…” Corazones sinceros y sencillos, como muchos de los ministros, a quienes evidentemente Dios prosperó en su trabajo y los bendijo. Como en ellos, -dijo el Apóstol del Señor-, “también la mano de Dios se seguirá manifestando en la iglesia del Señor haciendo historia y llevando esta palabra bendición, la de la luz del evangelio de Cristo, esa luz es el Sol de justicia que brilla en su iglesia, ¡adelante, juventud de estados Unidos…”

 

A los nuevos batallones de jóvenes los enviará a rescatar la oveja perdida, la que está en el risco y en el mundo de obscuridad

Aclaró a los jóvenes que conformarán los nuevos batallones espirituales y que se integrarán al ejército del Señor y a la conquista de almas, que no los enviará a lugares donde las ovejas están seguras y ya tienen un encargado que en las dificultades les ayude y les dé un consejo, “yo quiero mandarte a rescatar a la perdida, la que está allá en el risco, en la niebla y sufriendo en la obscuridad, en la ignorancia, en el mundo de maldad, en donde las almas están sufriendo sin Dios, no te necesito en donde seguro está el aprisco, sino en donde yo veo unas perniquebradas y a través de vosotros jóvenes, Dios me va a dar la oportunidad de consolar y sanar a la enferma… Así que si tú esperas comodidad y protección, este no es el trabajo para el que fuiste llamado…”

Los cientos de jóvenes que lo escuchaban son los que entendieron, que la carrera del obrero, ciertamente no trunca su proyecto de vida, antes bien es una oportunidad de experimentar el placer de servir a la comunidad y a los más vulnerables, -agregó el Apóstol del Señor-, “es una sabia determinación, que por la experiencia de los ministros presentes, trae crecimiento espiritual, realización personal y aún prosperidad material; de la que son testigos tanto la iglesia, como el cuerpo ministerial y familia, ya que muchos de ellos llevaban una vida sencilla y hasta con privaciones; pero ahora que han aprendido a amar y servir a la iglesia, gozan del privilegio santo de ser maestros y guía de ella…” Éxito que no viene solo, -acotó que la victoria es el fruto de desplegar los atributos necesarios en la vida del Obrero, elementos entre los que destacan los rasgos propios del carácter y dignidad inherente a la vida del Obrero: voluntad, firmeza, amor a Dios y a la Elección, rasgos que se manifiestan en una llama encendida de fervor; estado espiritual en el que no debe faltar la fidelidad, que implica negación de sí mismos.

 

Seréis llamados evangelistas, que van porque los envía un Siervo de Dios

Los jóvenes asintieron con un amén aceptando que entre sus aperos de su personalidad, en la condición de obreros de la viña del Señor, del ejército en el que se enlistaron, necesitarán fe, determinación de obedecer y servir inflamados de la llama de amor a Dios, que les fortalecerá en el cansancio y en la debilidad, conscientes que la bendición y la prosperidad vendrán, “porque los aquí reunidos son los que sí sienten esa vocación por la Obra del Señor y por enarbolar el pendón glorioso del evangelio de Cristo y seréis llamados evangelistas, que van porque los envía un Siervo de Dios…”

Al respecto argumentó el Ungido del Señor, que “necesitarán prepararse y vestirse de confianza en la palabra apostólica, ¡en el evangelio revelado a un hombre de Dios!, -puntualizó categórico: esta es la consigna para enfrentarse a las huestes de Satán; en donde les preguntarán, ¿a ti quién te ha mandado? y responderán, ¡a mí me ha mandado un Apóstol de Jesucristo!, que recibió la doctrina por revelación. Así que no van por sí mismos, ni van solos, ¡van con la responsiva del Ungido de Jehová!” Con esta aseveración los instó a hablar con la verdad, a dar testimonio de Cristo y de su Apóstol, libertad espiritual que se inaugura en esta nueva era en la historia de la Iglesia.

Insistió que en este tiempo de nueva primavera, las flores serán las almas conquistadas y la iglesia que se extenderá en otras latitudes, el bendito cumplimiento de la promesa de Dios, de hacer notorio el nombre de la elección por todo el mundo y para bendición. Para lograr ese glorioso objetivo espiritual, el embajador de Cristo expresó un deseo santo, formar ministros de entre los jóvenes osados que conforman estos nuevos batallones: “anhelo forjar una nueva generación de ministros, en los que florezca el amor sincero por la iglesia del Señor, que se forjen en la batalla con un espíritu firme en la palabra apostólica y genuino amor por las almas, que también tengan presente, que en la obra del Señor hay peligros, pobreza y adversidades que tendrán que pasar, porque el Señor no ofreció sólo gloria e inmortalidad…” y para recordar esto encomendó al Pastor Uzziel Joaquín que diese lectura al texto del Evangelio de Cristo, en el que se precisa que esta doctrina fue predicada por hombres sencillos, incluso sin representación social, sólo con el poder del Señor y la fe en él; factor con el que llevaron a la gloria a miles de almas y en esta nueva era apostólica, también las bendiciones y logros son por el poder de Dios y fe en la Elección del hombre que los envía con igual encomienda, mandato que se enuncia en Lucas 24:45 a 47, en el que el Señor ordena que se predique en su nombre, el arrepentimiento.

Bastante conmovido y lleno de compasión por las almas, el Apóstol del Señor, expresó que con este proyecto evangelizador, de las lluvias de la tarde, el Señor desea darles la oportunidad a todas las almas que viven gimiendo en la obscuridad espiritual, de llevarles el mensaje de salvación y enseñarlas a adorar a Dios: “Que sea Dios quien les de la comprensión, les encienda la chispa milagrosa de inteligencia para anhelar lo infinito y la inmortalidad, que les ponga el sentir de servir a Dios, que haga esa obra grandiosa de convertir los corazones, que es mayor que abrir el mar…” e insistió en las cualidades que requieren desarrollar los que sirven en la obra del Señor, potencializar la energía que da la luz de Dios, el poder que da el espíritu Santo, la representación del que los manda y el evangelio con el que los envía, que es vivo y eficaz, que enseña el desprendimiento o desapego de las cosas materiales.

Acto seguido precisó indicaciones para los jóvenes congregados, que son los que ya decidieron ir a la batalla y llevar la palabra apostólica, con la que el Ángel del evangelio eterno los envía. Asimismo les aseguró que: “no van solos ni desprotegidos, van con la palabra que es poder de Dios, virtud para dar a conocer el evangelio con el que lleváis esperanza y vida eterna para salvación, conocimiento espiritual, que es como la medicina para el enfermo y un remanso de paz para el alma… Esta es la palabra que hoy les encargo, llevadla en el nombre de Jesucristo, que con su amor y poder obrará en favor de vosotros…” “¡Que Dios sea el que te cuide!” Los bendijo y retomando el texto de Juan, Cap. 13, ordenó a los jóvenes de Estados Unidos, ir por todo el mundo, a llevar luz a la gente portando con orgullo y honor el evangelio de poder e inmortalidad; consigna que acatarán los que verdaderamente han creído que el Señor le habló a su Apóstol y que él es Siervo de Dios.

En esta nueva carrera espiritual, que para unos será una pausa en sus vidas, un servicio social a la iglesia y para otros una profesión definitiva, para jóvenes y algunos matrimonios, el Ungido del Señor les prometió orar siempre por ellos y les aseguró que: “¡Cristo será en vosotros y estará en vosotros, no tengas temor, hoy es el día en que Dios sigue escribiendo nuevos nombres en la historia del libro de la vida!, y ¡tú Estados Unidos quedarás en esta historia hermosa, una bella historia, grandiosa y llena de confianza en Dios!, en la que no hay derrotas, sólo éxito y conquistas para el Señor.” Seguridad que logró anclar en los jóvenes obreros invitándolos a entonar el himno: Qué a gusto es combatir sin retroceso, luchemos con valor

Por su parte aseguró el Apóstol a los jóvenes: “yo confío plenamente en Dios, que me tuvo por fiel poniéndome en este ministerio, ¿crees en tu hermano Naasón?, ¡confiad, Cristo será con vosotros y estará en vosotros!, ¡no tengas temor, hoy es el día en el que el libro de Dios se ha abierto de nuevo y el Señor empieza a escribir nuevos nombres! -reiteró-, tu nombre, juventud de Estados Unidos, quedará en esta bella historia de amor…”

 

Ferviente ruego por los jóvenes de los nuevos batallones

De igual manera tuvo presente a la juventud de los batallones de El Salvador, Colombia, México y los que están esparcidos por el mundo, prometió pedir por ellos en su oración de cada día, reiteró que con Dios no es una labor imposible, que ciertamente vivirán situaciones difíciles que tendrán que sobrellevar, “así ustedes, jóvenes de la Unión americana, hoy ustedes también se integrarán a la batalla, pero sé que tenéis una fe de Dios, con esa fe será suficiente para salir adelante…”

El Siervo del Señor no pudo marcharse del recinto, sin antes hacer una ferviente oración a Dios por estos nuevos batallones de valientes y doblando sus rodillas invocó al Señor diciendo: “¡Que sientan que no están solos, que el Señor está a su lado, que sientan su poder y presencia, yo con humildad y reconocimiento siempre estaré suplicando a mi Dios y a mi Señor Jesucristo, que él siga viendo por ellos, ¡Señor no te olvides de ellos que dieron su vida para tu servicio, cumple en ellos la petición de tu Siervo y que así como nosotros hemos tenido tantas victorias en tu nombre, tú los sigas bendiciendo en tu nombre santo!, ¡son los que Dios me ha dado para cumplir su promesa!”

En el mismo tenor mencionó que habrá quien diga que son pocos los jóvenes que se han unido a su proyecto evangelizador, al respecto aseguró que a Dios le da lo mismo dar la victoria con muchos o con pocos, para que la gloria sea de Él e invitó a los presentes a adorar con fervor al Altísimo agradeciendo la disposición de este nuevo batallón, que dijo: “son los que Dios me ha dado, y a quienes Dios les puso el sentir y fe en su corazón para unirse a la batalla, para dar su vida por el Señor, son los que Dios me permitió para llevar el evangelio hasta lo último de la tierra.”

Después de adorar a Dios y agradecer su infinita bondad, que le permitió cerrar con gloria la cuarta etapa del Congreso internacional de Misioneros 2018, informó a la audiencia que él por su parte y en cumplimiento a la encomienda del Señor, empezará la etapa 14 de su primera gira universal, la cual iniciará el domingo próximo en Monterrey, Nuevo León. Ya para retirarse del magno recinto volvió a dar la honra y la gloria a Dios por el alcance y logros del Congreso de misioneros, por los que Dios hizo la obra perfecta en el corazón permitiéndoles unirse a la batalla; entre ellos elogió el sentir y decisión de una hermana de 60 años, ya jubilada, quien le pidió autorización para ser parte de la historia, argumentando que ella no sólo quería ser espectadora de este noble trabajo, que le permitiera apoyar atendiendo y preparando los alimentos al batallón de jóvenes con el que la enviara. A los jóvenes menores de edad que acudieron al evento, les aconsejó seguir encendiendo el fuego y la llama necesaria para adquirir la emoción que se requiere en el trabajo de evangelización.

En el espacio final de la oración de adoración invitó a los presentes a reconocer que todas estas victorias son maravillas de Dios, a quien invitó de nuevo a dar la gloria por la fuerza y por el ímpetu de la juventud que escuchó su voz, por sus misericordias que son infinitas. Fortalecido en oración concluyó su elocución de este domingo impulsando a la juventud y a la que antes de salir dijo: “¡Hoy volteo y veo ese gigante que viene a menospreciarnos y yo le digo, tú vienes a mí con todo tu poderío y grandeza; pero nosotros iremos en el nombre de Jehová de los ejércitos!, ¡Dios los bendiga!”