Consejo apostólico a los pastores: la vocación en el obrero

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El 22 de octubre, durante el desayuno en la Iglesia de Houston, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, habló con sus ministros, mientras compartía los alimentos con su esposa, la hermana Alma Zamora, y el grupo de colaboradores del Ministerio de Evangelización e invitados a la cuarta etapa del Congreso Internacional de Misioneros de La Luz del Mundo.

Durante la charla, además de insistir en el supremo deber de agradecer a Dios, les recomendó compartir en la iglesia, las gloriosas victorias que el Altísimo dio en este Congreso, como evidencia que está entre ellos, que escucha y responde maravillosamente a las peticiones de los hijos de Dios; bendiciones de las que dijo, no deben vanagloriarse, porque habrá quien trate de sembrar dudas o descrédito a la obra de Dios en Su Siervo, por incredulidad o porque Dios no hizo en ellos, la obra perfecta de creer en el Ungido del Señor.

Respecto a esta Obra, que es de Dios, aconsejó el Apóstol, “a ser precavidos y cuidar su fe, ya que entre los valientes no debe haber desánimo, ni tambalearse por calumnias propaladas en internet, ni por anónimos en los que satanás pretenda desacreditar el apostolado, por envidia, porque sabe la bendición que se derramará en la Iglesia del Señor y el crecimiento que tendrá el pueblo, tan considerable, que ni aún la mente lo puede visualizar.”

Les recomendó defender la fe sin enojo ni ira, sino con la palabra de Dios que rechaza toda mentira y se fortalece con lo que ven y sienten: “No se dejen llevar por los dichos, ni por comentarios infundados o de falsos testigos, sino por los hechos y las obras, como aconsejó el Señor Jesucristo, quien imprecó a los incrédulos, ante los que hizo innumerables milagros para atraerlos y ni aún así creyeron en él: ¿por cuales obras me van a juzgar? los cuestionó para hacerlos reflexionar, y por ello agregó: si no creen por mis palabras, hacedlo por las obras que hice entre ustedes…, beneficios con los que el Señor trató de atraerlos para redimirlos.”

Recuerden, -dijo el Varón de Dios, con la misma pedagogía del sublime Maestro, que el Señor a sus apóstoles les recomendó evitar confrontaciones, incluso les ordenó salir del lugar en que no recibieran la palabra de Dios y hasta sacudirse el polvo de sus pies, para que no se llevaran nada profano de ahí: “Ustedes esfuércense por contribuir al crecimiento de la Iglesia llevando la doctrina de salvación, que es el anuncio de la vida eterna, hablen a la iglesia con doctrina, para detener la cizaña, si no la pueden convencer, no la corten ni la arranquen, cegada por satanás está destinada para ser quemada en el fuego, sólo Dios puede arrancarla…”.

 

Hay que blindar al pueblo del Señor y con la palabra de Dios cuidarles la fe

Aconsejó a los ministros que: “prediquen con amor la palabra que edifica y fortalece, contrarresten los comentarios de notas publicadas en las redes sociales, disipando las dudas a la iglesia en las dominicales y enseñándola a defender la sana doctrina, alimenten su fe narrando su experiencia, lo que vieron, palparon y experimentaron en estas convenciones en las que Dios se vistió de gloria, cuenten a la iglesia cómo le hicieron para salir victoriosos. Si así lo hacen, Dios nos llevará de triunfo en triunfo y seguiremos adelante dando lo que tenemos y lo que llevamos en el corazón…”.

Y porque sus deseos son órdenes, los comprometió a que al regresar a la iglesia que pastorean, relaten a los hermanos la gloria que vieron, lo que sintieron y disfrutaron, que describan la condición de felicidad y libertad que permea en la iglesia, en la que los miles de jóvenes que se alegraron durante la presentación apostólica, nutrieron su alma de paz y felicidad al escucharle.

Recomendó que en esta batalla de la fe sean avisados, de manera que no se dejen llevar por los comentarios de los detractores, “aconsejen a los hermanos, que sean como aquél ciego a quien el Señor le dio la vista y aunque le ordenaron dar gloria Dios, dio el crédito a Jesús, que le había hecho el milagro.” Los conminó a ser ejemplo de trabajo y disposición en toda actividad que sea para crecimiento de la iglesia del Señor, a confiar y creer que el Señor cumplirá su promesa, como ya lo está haciendo con el establecimiento de las ramas, que son las obras en Polonia, en Rusia, en África, en Filipinas y cuyos obreros, con gusto dejan todo para unirse al proyecto evangelizador, para ser parte de la historia.

 

No quiero santidad perfecta en los jóvenes, pero sí fe y decisión

Como todo padre de familia, reconoció el servicio de todos sus hijos que van a trabajar en su viña, valoró además el apoyo de los matrimonios que van a cargo de un batallón, de quienes espera sean ayuda en esta empresa enseñando a los jóvenes a ser mesurados, a moldear su espíritu inquieto y a amar las almas. Aclaró que está consciente que no todos los obreros que se han enlistado, son santos, algunos sólo pretenden encontrarle sentido a su vida y será posible que desarrollen la vocación por la obra. Otros más consagrados podrán decir: placer verdadero es servir al Señor; pero todos tendrán que ir sujetos a los lineamientos que se establecieron para este trabajo espiritual.

En su preocupación por el buen desarrollo entre los integrantes de los batallones mencionó algunos parámetros para prevenir el desorden. En este tenor, en cuanto a los jóvenes que desean salir a la obra después de casarse, asentó que hay libertad para hacerlo; ya que el Apóstol del Señor no desea que utilicen la obra para tener algún noviazgo.

Igualmente puntualizó que deben estar conscientes que “no van a una iglesia con comodidades, sino a lugares donde aún no hay Obra; pero van a abrir una, con todas las dificultades que implica esta labor, en la que incluso tendrán que trabajar unos y otros dedicarse a la predicación…”

El Ungido de Dios tampoco autorizó a los batallones, que en la necesidad vayan a pedir apoyo a las iglesias establecidas, “antes tienen que experimentar lo que cuesta conquistar un alma, para que valorando el esfuerzo de rescatarlas, aprendan a amarlas. Rasgos en el comportamiento del obrero de esta nueva era, que debe empezar su carrera de cero y con vocación. Sistema con el que espero surja una nueva generación de Ministros más humanos y comprometidos con la iglesia que los sustenta y tiene cuidado de ellos; ya que por la experiencia, el Hombre de Dios sabe que el Ministro que empezó de la nada, es el que realmente ama a la iglesia, le importa su crecimiento y se esfuerza por ella… es el que no tendrá necesidad de pedir ni exigir atenciones; sino que la iglesia al verse atendida, lo amará y suplirá sus necesidades y las de su familia…”.

Al concluir el ágape fraterno, en el que también hubo revelación de Dios y palabra apostólica, e indicaciones eclesiásticas de gran importancia para el sano impulso de la evangelización en esta Dispensación, el Siervo de Dios agradeció a los ministros, su apoyo al motivar a la juventud para que se uniera a su proyecto, a los miles de jóvenes que a partir de hoy inician una nueva etapa en su vida, lapso en el que aprenderán a servir a la comunidad, a trabajar por rescatar almas y convertirse en personas más confiables, académicamente más responsables y en sus trabajos dignos de obtener oportunidades.