El Apóstol de Jesucristo visita a los hermanos de Tulancigo, Hidalgo

El Apóstol de Jesucristo visita a los hermanos de Tulancigo, Hidalgo: “Quería ver vuestros rostros, los rostros de los Hijos de Dios”

(Coordinación de Crónica Apostólica) — La tarde del 7 de junio, la Iglesia de Tulancingo, Hidalgo, recibió la anhelada visita apostólica. La Casa de Oración se encontraba pletórica de hermanos e invitados, quienes lo esperaban desde la acera de enfrente con sus carteles de bienvenida y con expresiones de amor reverente. Desde su lugar, el coro entonaba himnos que exaltaban aún más el ánimo fervoroso de los hermanos.

El Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, arribó al lugar en el transcurso de la tarde, después de haber estado en la Iglesia de Actopan y de pasar sorpresivamente con los hermanos de Singuilucan, El Ejido El Susto. En su alegría, los hermanos glorificaron al Señor y en ese gozo el Ungido de Dios los invitó a orar por el magnífico encuentro.

“He querido llegar a este lugar porque he oído también de vuestra fe, de vuestro ánimo, de ese hermoso aliento que ustedes tienen para seguir evangelizando y mis pies han querido posarse en este lugar para pedirle a Dios: Señor, bendice a Tulancingo, prospéralo y multiplícalo y que en esta ciudad por doquier se oiga la palabra de Dios en cada uno de ellos al dar testimonio”.

Externó su deseo de conocerlos, con el pretexto de un refrigerio. “En realidad quería ver vuestros rostros, los rostros de los Hijos de Dios… ver la obra manifiesta en vosotros, Obra perfecta de Dios”. Mencionó que su alegría se equiparaba con la de la iglesia al recibirlo, porque Dios le permitió estar entre ellos. “Hasta el próximo domingo donde nos alegremos y nos gocemos”.

Ya en el interior del recinto donde compartieron el alimento, saludó al encargado responsable de la Iglesia de Tulancingo, el hermano Eduardo Magaña Munguía, quién se encuentra convaleciente. Al preguntarle el Apóstol de Dios al hermano por su salud, le respondió con mucho ánimo que se encontraba mejor, le alentó a que siguiera con su recuperación porque aún lo iba a ocupar en el servicio de la obra, reconoció su trabajo y labor en apoyo al sostenimiento de la fe que Dios ha puesto en los hermanos.

En el transcurso de la comida, el D.E. Eliud Ramírez platicó testimonios de cómo comenzó la obra en Tulancingo, ya que fue el primer encargado de allí, y en Huejutla, lugar que se abrió a la palabra de Dios 30 años atrás cuando se convirtió un pastor bautista que regaló su templo a la Luz del Mundo, hecho que no agradó a sus antiguos pastores, que se retiraron molestos cuando no supieron contestar a la exigencia del hermano para explicar qué significaba nacer en agua.

Y la razón de ello, expuso el Apóstol de Jesucristo al oír el testimonio, es que se dejan llevar por la letra sin razonar, este libro, refiriéndose a las Escrituras “lo pueden leer pero no lo pueden entender. Para poder entender se ocupa la inspiración de Dios, la Revelación de Dios”, sentenció. Puso el ejemplo de aquél eunuco que iba leyendo a Isaías, a semejanza de los antiguos profetas, indagando en qué tiempo, en qué momento serán las promesas anunciadas, hasta que llegó a él Felipe: ¿entiendes lo que lees? Y respondió con verdad: ¿Cómo podré si alguno no me enseñare? (v. Hechos 8:26-40). Los sacerdotes ante las dudas de sus feligreses, con descaro ordenan no preguntar porque eso no les compete. Los otros pastores falsos responden pero sin entendimiento, con interpretaciones erróneas y simples. Pero cuando es la Revelación de Dios en su Ungido, con una pequeña explicación, y llega la comprensión espiritual, dijo el Siervo de Dios; y, continuando en el ejemplo del eunuco, este creyó y pidió su bautismo. Encontró lo que la lectura por sí misma no le pudo dar.

Ante los demás testimonios que platicó el hermano Eliud, de cómo fueron perseguidos y a punto de ser linchados en más de una ocasión, cómo recuperaron el templo que les había sido arrebatado, confiando primero en Dios y en el contenido justo de la constitución mexicana, respondieron con paz y justicia a los acontecimientos discriminatorios, el Ungido de Dios se conmovió, recomendó guardar y transmitir la historia de cada lugar, porque cada uno tiene su propia historia en el que se manifestó las maravillas del Señor en las diversas pruebas que han pasado. Como aquellos que en un tiempo fueron de los perseguidores y hoy se unen con los hermanos a glorificar al Supremo Creador. Testimonios que inundan de valor a la iglesia, comentó.

Resaltó la enseñanza que tiene la Iglesia de Señor de no tomar represalias contra aquellos que han sido sus perseguidores y enemigos, porque se ha cumplido siempre la palabra de Dios: mía es la venganza, Yo daré el pago… ¡horrenda cosa es caer en manos de un Dios Vivo! (v. Hebreos 10:30-31), Él a su tiempo retribuirá a aquellos que hacen agravio a sus hijos, “porque lo que haces al hijo se lo haces al Padre”. También señaló que en muchas ocasiones la mejor forma de doblegar a los corazones reacios y duros es haciéndoles el bien, el testimonio de los hermanos, como dice la Escritura: para que viendo vuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (v. Mateo 5: 16).

Reiteró que Dios es el único defensor de la Iglesia, su benefactor, en el que está su confianza porque nunca ha fallado a los suyos. En ocasiones los deja pasar por una prueba con el fin de que valoren las diferentes situaciones pero jamás los abandona. Ejemplo del Divino Maestro cuando aparentemente dormía mientras los discípulos luchaban contra la tormenta hasta que no pudieron más y le clamaron: ¡maestro!… (v. Mateo 8:23-27).

Después de tan bellas palabras y hermosa enseñanza, el Apóstol de Jesucristo se despidió del hermano encargado del lugar y le agradeció las atenciones, así como a los hermanos de Tulancingo, contento por estar con sus hijos den la fe, les deseó más bendiciones y que el Señor los engrandezca más. Felices los hermanos también expresaron bendiciones para él y manifestaciones de reconocimiento espiritual a la Elección.

La Iglesia de Tulancingo comenzó a mediados de la década de 1980, siendo obra de Real del Monte, primera Iglesia que se formó de la Luz del Mundo en el estado de Hidalgo, con la llegada de obreros que venían desde la Ciudad de México en la col. Vallejo.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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