Presentación Apostólica en Los Ángeles, California

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El domingo 5 de junio, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, visitó a los hermanos de la Iglesia del Este de Los Ángeles, California, en el marco del inicio de la séptima etapa de su Gira Universal por Europa, que inicia el jueves 9 de junio en Bruselas, Bélgica.

Al término de la Escuela Dominical, presidida por el hermano P.E. Aurelio Zavaleta, el Apóstol de Jesucristo saludó a hijos en la fe, dirigió un breve mensaje e invitó a la Iglesia a elevar una oración para poner en las manos de Dios la reanudación de su gira apostólica por el Viejo Continente.

Mientras la Iglesia del Este de los Ángeles rebozaba de alegría y las manifestaciones de júbilo espiritual eran inocultables por esta insigne visita, el Apóstol de Jesucristo se dirigió a la esposa del cordero: «Que la paz de Dios nuestro Padre y la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con la santa Iglesia del Señor aquí en Los Ángeles, California. Su hermano siente la necesidad y la obligación de venir ante vosotros porque Dios me ha dado un hermoso privilegio, que es representarle a Él aquí en la tierra; esta representación trae consigo grandes beneficios.

«Dios me dio, desde aquel 8 de diciembre de 2014, una hermosa y grande bendición; pero con ella una grande responsabilidad: que yo soy el instrumento que Dios ha escogido para que le represente aquí en la tierra, y cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, revelar a su hijo en mí; he desempeñado mi labor, he desempeñado mi tarea, he desempeñado este ministerio que Dios me ha dado. Y en este ministerio yo le represento a Él, porque así fue su parecer y su querer.

«Por la tarde partiré a aquellos lugares de Europa donde estaré con los hermanos de Holanda y Bélgica, con los hermanos de Alemania, con los de Suiza, con los hermanos de Italia y con los de Francia. No son miles como vosotros, pero te voy a decir que mi presencia en aquellos lugares no solo va a consolar a los hermanos o a hacerles sentir que no están solos; mi presencia al estar con ellos también va a traer grande prosperidad y grande bendición para cada uno de ellos. Por eso, Dios me ha encomendado y me ha puesto como su representante para que donde yo esté, la Iglesia sea de prosperidad, de bendición, de grandeza, de triunfo, de victoria… y no son los muchos y los pocos, porque a Dios le da lo mismo dar la victoria con muchos que con pocos; sino que es la bendición que su hermano representa».

Para finalizar este hermoso encuentro, el Apóstol del Jesucristo invitó a la Iglesia a entonar el himno «A la batalla y a la victoria», para después ir a las plantas del Señor y poner en sus manos la séptima etapa de su Gira Universal.

Después de elevar la oración a Dios, el Apóstol del Señor se despide de los hermanos con el siguiente saludo: «¡Que la gracia de Dios siga con vosotros y que este Manto de la Elección os siga cubriendo en el amor de Cristo! ¡Dios os bendiga!»

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.