Visita apostólica a la histórica iglesia de Santa María del Oro, Nayarit

(Berea Internacional) — El viernes 3 de noviembre procedente de La Labor Nayarit, el Apóstol de Jesucristo después de haber visitado las iglesias de Capomal, Redención, Yago, Teapichillo, Ejido Mora y La Labor, llegó a la última de las siete Iglesias visitadas ese día, que es Santa María del Oro, en el mismo estado de Nayarit.

Una multitud de hermanos, aguarda en el lugar, eran las 3:12 de la tarde, cuando el insigne visitante piso este lugar, entro a la Casa de oración donde aquellos que habían estado esperándolo, lo recibieron con el sentir propio del pueblo que ha creído en la Elección de Dios. El Apóstol saludó a los niños y entro a La Casa de oración desde donde dirigió el siguiente mensaje, a todos los hermanos de Santa María del Oro:

“¡Cuánto deseaba conocerles y estar entre vosotros! ¡Qué alegría poder contemplar una Iglesia que es parte de nuestra historia y que han tenido tantos hermosos testimonios! Hoy vengo con orgullo y satisfacción por ver el trabajo de vuestra obra y digo ¡Qué hermosa iglesia, iglesia que en algún momento fue pequeña, pero que ha seguido creciendo, conforme a las promesas de nuestros Dios” También les refirió el propósito de la mentalidad de crecimiento que tiene la iglesia en esta Nueva Era de salvación:

“Pero también quiero dejaros, un compromiso y una responsabilidad, porque yo sé que habéis recibido, a su hermano Naasón como Siervo de Dios y sé que creéis en las promesas que Dios me ha dado; hablo que esas promesas fueron de esta forma: ‘Si hoy ves este pueblo grande, yo lo voy a multiplicar aún más’ Quiere decir, que no terminó el crecimiento de la Iglesia aquel 8 de diciembre, si no que ahí empieza una Era de abundancia, una Era de prosperidad, hoy quiero traer una palabra ante vosotros, que me responsabilice y los comprometa con nuestro Dios, porque no termina vuestro trabajo aquí. Dice una alabanza: ‘No hay descanso hasta llegar’ ¿Qué quiero decir? Que quiero que volváis a arrojad vuestras redes, al mar. Y me podrán decir alguno de ustedes: ‘Hermano ya hemos hablado por todo el pueblo, mucha gente ya no nos hace caso, mucha gente ya no nos presta atención’ pero yo te digo: A eso yo he venido a este lugar, a decirle al Señor, a pedirle a Dios que él te siga prosperando, que él te siga bendiciendo y yo sé que tú crees en mi palabra…”

Enseguida los invitó a hacer la oración que ha venido haciendo en cada lugar que pisa, con el propósito de que Dios los prospere. Los hermanos unánimes dieron libertad a sus almas para experimentar una vez mas la presencia de un verdadero Siervo de Dios y Apóstol de Jesucristo que ahora se encontraba entre ellos y orando por ellos. Al término de esa hermosa plegaria les dijo:

“No estoy diciendo que no habéis trabajado, tampoco te digo que me da tristeza este templo no, porque todo esto ha sido esfuerzo del trabajo que habéis llevado en todos estos años; ¿que habéis prosperado? sin lugar a duda y habéis crecido, lo estoy viendo hermanos, ya no eres una niña, ya eres una doncella; pero yo sé que te has de convertir en una hermosa señora y tu vestidura será más hermosa, tu calzado será más hermoso, porque Dios ha de cumplir las promesas que le hizo a tu hermano, así es que ahora yo te digo: Vuelve a salir a las calles, vuelve a salir a las plazas, vuelve a tirar la red y con toda la autoridad que yo te estoy dando, di: ‘Un Apóstol De Jesucristo, nos ha mandado para predicar este evangelio eterno’ Yo lo he dicho a Dios: Hay corazones que se han endurecido, pero tú le vas a demostrar a tus hijos, que tú los vas a ablandar, y algún día no muy lejano yo volveré a pasar por estos lugares y volveré a visitarte y me alegraré en la prosperidad que Dios te ha dado”.

Finalmente se despidió de ellos invitándolos a su presentación programada para el domingo 5 de noviembre en el auditorio Amado Nervo de la capital del estado de Nayarit: “Santa María del Oro, los espero el Domingo en Tepic, hasta entonces la paz de Dios quede en vuestros corazones y la comunión de su hijo amado Jesucristo, os acompañe Dios los bendiga”.

Al despedirse de la iglesia, el P.E. David Venegas Páez, quien es el ministro local en turno, invitó al Varón de Dios a un lugar que preparó de antemano, para junto a su familia y ministros invitados, compartiera el pan y sal tras un día de arduo trabajo ministerial.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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