Desde Guadalajara, el Apóstol de Jesucristo eleva su plegaria al Creador

«Ante los desastres naturales, nuestra confianza está en nuestro Dios»

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El miércoles 20 de septiembre, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, elevó su plegaria al Creador en el templo de la colonia Hermosa Provincia, en Guadalajara. El reloj marcaba las 3:50 de la mañana cuando, acompañado de los hermanos P.D Apolinar Peña y D.E. Carlos Montemayor, acudió al recinto sagrado.

En el contexto del sismo ocurrido el día de ayer —martes 19 de septiembre—, que afectó a la Ciudad de México, Morelos, Estado de México, Puebla y Guerrero, cuyo epicentro tuvo lugar en el límite de Puebla y Morelos, a 120 kilómetros de la capital del país, el Apóstol del Señor pidió de manera particular por sus hijos en la fe, de quienes se tiene el reporte que salieron ilesos del movimiento telúrico, así como por quienes están viviendo las secuelas de este desastre natural.

El pasado día 15 de septiembre, en su presentación en Guadalajara, el Apóstol de Jesucristo resaltó la entereza del Pueblo de Dios ante los desastres naturales, ponderando que si fuese la voluntad de Dios llamar a su seno a alguno de sus hijos, para el auténtico creyente el vivir es Cristo y el morir es ganancia: «Iglesia del Señor: ¿tienes temor?, ¿tienes miedo? ¡No! Nuestra confianza está en nuestro Dios. Vendrán más huracanes, tal vez. Vendrán más terremotos, tal vez. Vendrán más sismos, tal vez. Vendrán situaciones difíciles a nuestra, vida tal vez… Sin embargo, los verdaderos hijos de Dios dicen: ‘Señor, hágase tu voluntad. Si me quieres proteger, ¡bendito sea tu nombre!… pero si has recogido mi vida o la de mi ser querido o la de mi hermano en Cristo… ¡Señor, bendito sea tu nombre!

«Pero algo si quiero dejarte bien claro: a nosotros ni la vida ni la muerte nos podrá separar… Desde el momento en que bajamos a las aguas bautismales, somos uno solo aquí en la tierra y allá en el cielo. Dios nos ha fundido en un solo cuerpo, por eso en nosotros no hay perdida».

Luego de su plegaria, se despidió de sus colaboradores expresándoles que puso en las manos de Dios, a través de su diáfano diálogo con su Amigo, a los hermanos de Ciudad de México, Morelos, Estado de México, Puebla y Guerrero, así como al Pueblo de Dios esparcido por el mundo y por la humanidad. «Dios les pague y les bendiga», fueron sus palabras de despedida de esta mañana.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.