«¡Hidalgo, un triunfo más que Dios nos permite en este lugar!»: saludo apostólico a los hermanos de Pachuca

(Coordinación de Crónica Apostólica).— La mañana del 12 de junio, la Iglesia de Pachuca, Hidalgo, recibió de nuevo al Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, ciudad que lo acogió junto con su familia e invitados en la décima etapa de su Gira Universal, porque ahí se concentraron los ministros y los coros de los estados de Jalisco, Nayarit e Hidalgo, de donde se les transportó a los centros de reunión, con el apoyo de hermanos de las iglesias de la capital hidalguense y los batallones de evangelización que colaboraron con el Ministerio de Bienestar Social, Protección Civil, Orden y Acomodo en las Casas de Oración en donde se presentó el Apóstol del Señor, quien se despidió dejándoles preciosas bendiciones para la Iglesia en esa entidad, del la que dijo sentir orgullo al ver su trabajo de fe.

Desde temprano, los hermanos de la Iglesia de San Cayetano, en Pachuca, se prepararon para recibir al Siervo de Dios, quien llegó en el transcurso de la mañana. Los hermanos del batallón de Ciudad Sahagún le dieron la bienvenida con el hermoso himno: «Yo no sé hablar con palabras preciosas, no sé combinar ni una frase hermosa; solo sé que su gran Elección me inunda el corazón…». Son los matrimonios que hace unos meses fueron enviados a la Obra desde Amozoc, Puebla, y al escucharles, el Apóstol se llevó la mano a su corazón, en un ademán de corresponder al sentir de los hermanos.
Compartió la mesa con los pastores que van colaborando con él a lo largo de las visitas a los diferentes estados y sus Iglesias, acompañado de su familia. Incluso, en este sitio no dejó de impartir su enseñanza. Ante lo que ha escrito la prensa acerca del exponencial crecimiento de la Iglesia La Luz del Mundo, El Financiero y El Universal, periódicos de mayor circulación nacional, los cuales mencionan que la Iglesia cada año tiene 30 mil adeptos con un crecimiento del 17% anual (según fuente del INEGI), arrebatándole al catolicismo dos millones de fieles.

De esa noticia trajo una enseñanza, ya que en la misma menciona la crisis de la Arquidiócesis de México y la renuncia del cardenal por jubilación, ante lo cual el Apóstol de Jesucristo señaló que un verdadero ministro de Dios no puede jubilarse: «Los que somos de Dios no renunciamos; Dios mismo no nos deja renunciar, nos impulsa a seguir trabajando por la Iglesia hasta el último aliento».

A la Iglesia de Cristo la comparó con David, que se ha enfrentado a un gigante que está cayendo desde el 6 de abril de 1926, cuando comenzó a desmoronarse, conforme a la Palabra de Dios: “Se manifestará aquél inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida (v. 2 Tesalonicenses 2:8). Al respecto, comentó que algunas denominaciones religiosas temen el avance de la Iglesia, a semejanza de Jericó que sabía que no había esperanza de derrotar a Israel, pues así lo dice Rahab a los espías (v. Josué 2:9-11), igualmente ahora el avance de la Iglesia del Señor no habrá quien lo detenga, y los que están destinados a la vida eterna se irán convirtiendo. Advirtió que habrá quien obre de manera arbitraria y vil contra los hermanos para intentar frenar su avance, pero eso servirá para fortalecer aún más el ánimo de los obreros, porque aunque se pierda la vida, con Cristo se ganará, aseguró.

Advirtió que el mayor peligro para la fe no viene de afuera, sino del interior de uno mismo, ya que el enemigo sabe que no puede destruirlos ni detenerlos, pero sí engañarlos, seducirlos como a Eva, introducirse en sus pensamientos para que ofendan a Dios, para hacerlos claudicar. Todo reino dividido contra sí mismo es asolado (v. Lucas 11:17). Resaltó el temor de Jehová que hubo en el corazón de José, quien rechazó obrar mal para no ofender a Dios (v. Génesis 39:9); como a muchos les pasa que los provocan a cometer algún acto ofensivo a Dios, y en una respuesta supuestamente varonil, que evidencia que son esclavos de aquél que los está provocando.

El Siervo del Señor agregó que para demostrar que realmente son libres, basta su propia decisión de no ceder a la presión de los demás. Esa misma voluntad la utilizaron para hacer un pacto de vida con Jesucristo, el día que se bautizaron, mencionó que debido a ese compromiso, a través de un pacto hecho con la sangre del Señor, el hermano debe aceptar el consejo cuando su camino comience a apartarse, pues frente a toda la Iglesia, cedió su voluntad a Cristo.

Este consejo es también para el joven rebelde que se excusa de obrar la voluntad de Dios, con la idea de que su vida le pertenece, cuando no es así, la comprometió con el Señor en el bautismo. En ese tenor, remarcó a los ministros la importancia de tratar temas de evangelización a los preadolescentes, niños de 12 a 16 años para enseñar qué es el bautismo, cuál es su propósito, la oración, la honestidad en el vestir y el velo en la cabeza para las señoritas, entre otros más, a fin de que llegado el momento decidan con seguridad y conocimiento bautizarse. «Nuestros adolescentes tienen que entender la fe, y la fe entra por el oír la palabra de Dios”. Expresó que debido a ello necesitan más atención y tiempo. Después del bautismo los temas deben enfocarse a las responsabilidades del cristiano porque ya responden ante Dios de sus propios actos.

En ese cuidado, señaló el Siervo del Señor, el fruto se observa en los miles de jóvenes que han salido a la obra y otros miles aguardando su momento. Aún los niños, de diferentes edades, en esta Nueva Era dan testimonio, salen a predicar, presiden servicios de adoración, oraciones, ofrendan, colaboran en las diferentes necesidades de la comunidad.

Finalmente, exhortó a los ministros a seguir adelante, pues queda aún mucho por hacer, tanto en los hermanos que ya están dentro de la Iglesia como en los que están llegando, ya que en los bautismos de febrero de 2016 se bautizaron cerca de 50 mil personas, cantidad que se repite cada tres o cuatro meses, “que la Iglesia siga creciendo nos sigue dando compromiso de seguir atendiéndola, recordar la doctrina, los mandamientos de Dios todos los días para afirmar a todos en la fe».

Bendijo a la Iglesia de Pachuca y de Hidalgo: “Nos vamos contentos, felices con un triunfo más que Dios nos permite en este lugar…”. El hermano P.E. Adán Armenta le extendió una invitación al Apóstol del Señor para regresar a descansar allí cuando quiera, a lo que él respondió: “Mi descanso es la Iglesia”; los conminó a seguir trabajando porque en su trabajo él encontrará el descanso.

Al salir del comedor los hermanos ministros del estado lo saludaron personalmente, a cada uno de los cuales les dirigió palabras de ánimo, de confortación y de felicitación. Envió saludos a los hermanos de sus iglesias, les manifestó su contentamiento por el trabajo que han realizado. A uno de los batallones de evangelización les dijo que sentía orgullo de todos ellos, en esa muestra de fe que ofrecían los que están en la batalla de la fe peleando a su lado, “son como Caleb”, les dijo, “porque van a mi lado”, para los cuales solicitaba fortaleza de parte de Dios. Al director local y estatal del coro de Hidalgo, le dijo que estaba agradecido con los integrantes del orfeón que habían adornado su presentación con sus alabanzas. Para todos hubo una palabra de bendición.

En el exterior del templo, los hermanos lo esperaban para desearle muchos parabienes en la continuación de su viaje, manifestando su reconocimiento y adhesión. El Apóstol de Dios partió entre los llantos de los hermanos con la promesa de regresar.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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