Celebración de la Santa Cena (Mtro. Aarón Joaquín)

(Coordinación de Crónica Apostólica) — De igual manera, con el deseo de motivar a la iglesia del estado de Veracruz congregada en la segunda subsede, igualmente preparada para participar en la conmemoración de la Santa Cena, el Apóstol Naasón Joaquín aconsejó también a los hermanos reunidos en el auditorio y colonia Mtro. Aarón Joaquín, meditar en el precio que pagó Dios por salvar a los pecadores.

Invitó a los convidados a entonar la alabanza, “Me hirió el pecado” en la que se reconoce el gran sacrificio del Señor, “que con su muerte nos dio vida eterna, al entregar su vida por dar salvación a la humanidad; razón por la que en la iglesia La Luz del Mundo, la única muerte que conmemoramos, -puntualizó el Apóstol-, es la del Señor Jesucristo, porque nos trajo bendición, en su yaga fuimos curados…” Dádiva en la que invitó a los presentes a meditar, con la certeza que Cristo vive y por él se recibe la adopción de hijos de Dios, “es por él que alcanzamos redención, por Cristo, que es el centro de nuestra celebración, por Cristo es que celebramos la Santa Cena como el Señor la instituyó y me permite ejercer el ministerio de la reconciliación y celebrarla hasta que él venga de nuevo y se cumpla lo que dijeron dos varones a sus discípulos, entonces veremos al Cristo que los apóstoles vieron ascender al cielo, el mismo que ha de venir con gloria, ¡a él le damos la gloria, todo el honor y la adoración sempiterna!”

En tanto llegaba la hora de participar de la cena del Señor y el ungido de Dios se despedía del lugar, entonaron el cántico que los exhorta a apreciar la magnitud del perdón del Señor y redentor de las almas, a seguir consagrando el corazón a Dios, a esperar el momento de la poderosa oración apostólica, que con la autoridad de Dios y Jesucristo, un poco más tarde intercedió a favor de todos los invitados por el Apóstol de Cristo, que acudieron a Guadalajara a conmemorar la muerte del hijo de Dos y proclamar que vive y reina.