La Luz del Mundo se llenó de gloria en la magna celebración de la Santa Cena

(Coordinación de Crónica Apostólica) — Eran las 16:30, hora de México, cuando el embajador de Cristo, lleno de gloria ingresó al magno santuario, sede de la cristiandad contemporánea y de la Iglesia La Luz del Mundo. Al llegar a Hermosa provincia se dirigió al templo caminando por la Calzada Dr. Samuel Joaquín, en donde miles de jóvenes de todas las delegaciones asistentes a la Santa convocación 2018, le saludaban levantando sus brazos y glorificando a Dios, por la dicha de ver el rostro de Su Siervo. Igual emoción espiritual hizo cimbrar la pletórica casa de oración, cuando el Ungido de Dios penetró al santuario departiendo bendiciones a su paso por el pasillo central.

El Pastor Octavio Herrera presidía el Servicio de Santa Cena, cuando al ingresar el Apóstol, los coros del estado de México, de Hermosa Provincia y de los ministros, colocados detrás del altar del templo, al unísono empezaron a cantar, “esta es la fiesta más grande de toda la tierra”. El representante de Cristo al ocupar su ministerio saludó a la iglesia y la invitó a meditar en el principal motivo de la convocación, conmemorar la muerte del Señor, aquel momento tan doloroso en que Cristo expiró, en que tembló la tierra y el velo del santuario se rasgó, pero también el glorioso momento en que se abrió una oportunidad para todo el que crea en el hijo de Dios. Por ello “la Santa cena en la iglesia del Señor, -explicó el Apóstol-, ofrece la esperanza de vida eterna para todos los pecadores, para los que en obediencia a su palabra lavaron sus pecados en el bautismo, los que viven su doctrina y buscan hacer la voluntad de Dios, esta participación aplaca la ira de Dios y trae comunión con Él…”

 

La Santa Cena es gloria de la iglesia

Puntualizó el Embajador de cristo, que es una bendición que se alcanza por la misericordia del Padre, que los recibe como al hijo pródigo, porque Cristo está a la Diestra de Dios intercediendo y diciéndole: <éstos que hoy celebran son por los que yo oraba en el monte y son los que iban a creer por la palabra de tus enviados> que también ruegan a Dios que limpie a sus hijos, -dijo el Varón de Dios-, que los santifique, para poder entrar a la presencia del Padre. Para ser escuchados por Dios, aconsejó a la iglesia acercarse a los pies del Señor, con el reconocimiento y humillación del publicano, porque ciertamente nadie está libre de faltas y pecados.

 

Propósito de la festividad, recordar la muerte del Señor

Destacó nuevamente el propósito medular de la festividad: recordar la muerte del Señor, cuyos sufrimientos Dios se los manifestó a su Apóstol hace tiempo y él compartió esos cruentos hechos a la iglesia, invitándola a meditar en aquel sacrificio del Hijo de Dios, “que con la resurrección trajo alegría, porque el sacrificio de Cristo no fue en vano, Dios le resucitó glorioso… En el mundo fue despreciado y desechado por los hombres, mas ahora vive con Dios y a su lado”, expresó lleno de júbilo el Ungido del Señor, invitando a los comensales a recordar ese memorial sagrado, a recordar con espiritualidad y compunción, el día que trajo vida a nuestras almas, “¡gloria a Jesucristo, gloria al Cordero que reina en los cielos!, -exclamó el Embajador de Cristo, diciendo: ¡Señor abre sus ojos para que vean tu gloria!”, -proclamó con gran fervor expresando: “Este día les vendaré las heridas que les produjeron los pecados y antes de llegar a ese momento que todos aguardan con solemnidad, aconsejo llevar a la mente, la comprensión del enorme sacrificio del hijo de Dios y de los hijos de Dios congregados, de los que aceptaron la doctrina del evangelio eterno, la doctrina del amor de Dios, que requiere comportarnos y servirle como al Él le agrada, para el que busca hacer la voluntad de Dios, vuelve a darnos la oportunidad de vida eterna…”

Con gran alegría aseguró que la misericordia del Señor es infinita con los que conforman la iglesia de Dios, como lo fue antaño con el pueblo de Israel, que después de 400 años de esclavitud y en los que olvidaron a Dios, clamaron y apelaron a las promesas hechas a Abraham, Isaacc y Jacob y el Señor los escuchó. “Así ahora todos, -aseguró el Embajador-, tomarán la copa de bendición que representa la sangre del Señor Jesucristo derramada para sellar un nuevo pacto”, y antes del anhelado momento de la oración intercesora, el representante de Cristo en la tierra invitó a los levitas a entonar al unísono, la alabanza “Contigo estoy tan feliz”, los coros a una voz entonaron, cual ángeles enternecidos, la alabanza de gratitud a Dios, “gracias a Dios que me da la vida”.

 

Ungimiento de Diáconos de la iglesia

Debido al enorme crecimiento que la iglesia está teniendo, y a la imperiosa necesidad de más servidores que impartieran el pan y el vino a los hijos de Dios, el Embajador de Cristo ungió diáconos de entre los ministros que destacaron por sus méritos en el servicio y atención de la iglesia en la República mexicana, en Centroamérica y Colombia, los llamó ordenando que volteasen hacia la iglesia, Su Señora y desde este día, tras ser ungidos por pastores, los puso al servicio de la grey conminándoles a atenderla con humildad, servicio y sencillez.

Enseguida reconoció los sacrificios y trabajos que sabe padeció la iglesia por atender a la invitación apostólica y estar acompañándole en la sagrada conmemoración, ya que el acusador de las almas, como ser maligno, suele estorbar a la iglesia peregrina y tratar de enturbiar las obras de amor que la sostienen de pie y ante la presencia del Altísimo. Aseguró que el haber llegado a esta ciudad y estar entre los congregados, verle y escucharle, ya es un triunfo del que todos se alegran y el Apóstol del Señor con ellos.

 

Oración intercesora del Apóstol y bendición del pan

El Embajador del Reino de los cielos, lleno del júbilo espiritual, que Dios derramaba en su corazón y en el ánimo desbordado de amor de todos los convocados, elevó su oración en favor de la iglesia, de todos los hijos de Dios, que como humanos pudieron cometer alguna falta; pero el Ungido del Señor, con la plena facultad que Dios le ha dado, le rogó al Padre celestial que por la oración eterna de su hijo Jesucristo perdonara a los que se acercan sin soberbia, como al hijo pródigo que humillado suplicó el perdón; que los santificara, a fin que quedasen dignificados para participar de la Cena del Señor en perfecta comunión y ante Dios, al que no se puede acercar nada sucio ni manchado o que haga abominación.

Después de la poderosa oración apostólica de intercesión expresó que ya la iglesia estaba preparada para participar, para tomar el pan, que con toda solemnidad y en la forma en que lo recibió del Señor, el Apóstol Naasón Joaquín bendijo y envió a los mensajeros para que lo repartieran a la iglesia. A la colonia Bethel envió al P E Daniel Valerio y a la Mtro. Aarón Joaquín, al P E Benjamín Chávez, a quienes dijo:

“¡Mi bendición he mandado para que participéis del pan que representa el cuerpo de Cristo!, -exclamó categórico el Representante de Cristo aclarando que con ello, “no es que el pan se convierta físicamente en el cuerpo del Señor, sino que al impartirlo, éste simboliza la comunión con Cristo…” Por lo que ordenó a la iglesia: “Aguardad con alegría a los mensajeros, con los que les envío el Pan, a vuestros servidores del Cuerpo ministerial que colaboran conmigo, ellos te llevarán la bendición y con todo discernimiento recibid y comed… hacedlo como Cristo me lo manifestó y también a mis consiervos los Apóstoles…”

 

Besa la copa de bendición y la envía con sus mensajeros

Asimismo alzó la copa y la bendijo diciendo, “Tomad y bebed, ¡autoridad de Dios hay en el mundo, para que puedas tomarlo como el Señor lo instituyó!” Lo cual los presentes aceptaron de corazón y con reiterados amén. Entre tanto conminó a la iglesia a seguir alabando y adorando a Dios con regocijo, por la bendición que se acercaba, a meditar en el sacrificio de Cristo, mientras los coros al unísono entonaban el cántico de reconocimiento al amor del Señor: “En tu amor me llevarás”, cuyas estrofas parafraseaba el Apóstol de Cristo reiterando que la mano de Dios estaba cubriendo a su iglesia, que está en el hueco de la mano del Altísimo.

Para llevar el anhelado líquido a las colonias Bethel y Mtro. Aarón Joaquín envió a los Pastores Bartolo Rojo y Juan Carranza, a quienes ordenó que fuesen con toda libertad y con su autoridad dar de beber el vino que representa la sangre con la que el Señor selló el nuevo pacto y a la iglesia congregada en esos espacios, a recibirlos con su representación.

 

Entre tanto en Hermosa Provincia, durante la solemne repartición del pan anhelado y de la copa de bendición, el Siervo del Señor, quiso disfrutar la alegría espiritual que experimentaban los hijos de Dios al recibir, comer el trozo de pan y beber el sorbo de vino, no solo en el interior del Santuario, sino en la glorieta central y en las calles que la circundan. Para regocijarse dejó el estrado y caminó por entre la multitud de hermanos y hermanas que glorificaban con gran espiritualidad al tomar el pan y beber la copa. De cuando en cuando se detenía y glorificaba al ver el gozo sublime de los participantes.

También fue a saludar a los niños que se concentraron en el Centro Recreativo SJF y media hora después, mientras los levitas de los coros de Hermosa Provincia, Guerrero y Sinaloa entonaban sublimes alabanzas a Dios, el Ungido del Señor subió de nuevo a su ministerio y glorificando a Dios exclamó: “¡Estamos en la fiesta más grande de toda la tierra, en la que están congregados delegados de 58 países, unidos y en comunión que se alcanza al tomar el alimento que fortalece nuestra alma y da aliento a nuestra vida!”

En este tenor aclaró el Ungido de Dios, que son bendiciones para todos los participantes, porque ¡es la celebración que la iglesia La Luz del Mundo lleva a cabo por mandato de Cristo, en memoria de su muerte y para proclamar que el Señor vive!; no sin antes hacer una emotiva y reiterada alusión a recordar los momentos más tristes que pasó Jesús en Getsemaní, momentos de completa interiorización espiritual de la iglesia que realmente aprecia el sacrificio del Hijo de Dios evocado en la alabanza “Orando al padre está Jesús.” Tristísima oración que el Señor Jesucristo elevó al Padre, a Dios que es espíritu, es vivo y escucha, aunque su morada está en los cielos, pero también en nuestro corazón”, -enfatizó gozoso el Apóstol del Señor, al igual que la iglesia que temblaba de emoción y glorificaba a Dios.

Aquí destacó que a la presencia de Dios tiembla la tierra, como lo leemos en las Sagradas escrituras, porque el cuerpo humano tiene todos los elementos y minerales de la tierra, porque de ella fue formado por Dios. “Aunque también en su ser tiene el espíritu de Dios, quien produce ese llanto y esta fuerza que incita a valorar el sacrificio de Cristo y glorificar su nombre; lo cual hacen todos los que para ellos ha nacido el sol de justicia, ¡Jesucristo el redentor de las almas y el que da la salvación!,” -proclamó el Apóstol emocionado en el espíritu e invitó a la grey a entonar el himno “Allá en los olivos” y con él apreciar el sumo sacrificio del Cristo inmolado que murió en la cruz, “…a meditar en su agonía por salvarnos, pero también glorificar a Dios, porque lo resucitó y ahora vive en los cielos con el Padre, rodeado de millares de gloriosos ángeles que lo alaban y a donde irán los santos en luz…” Al lugar que evoca la alabanza “del celeste país he oído” y del que aún no se ha dicho aún la mitad.

 

El Apóstol de Jesucristo participa del pan y del vino

Por tanta bendición el siervo del Señor exaltado en el espíritu proclamó “¡este es el día de la libertad del pueblo de Dios!”, libertad obtenida por gracia y por el triunfo de Jesús. Para seguirlo engrandeciendo invitó a los congregados a entonar el himno, “Quien es el que de Edon viene” estrofas que con gran reconocimiento elevaban al Señor y llegado el momento de la completa unidad y comunión de la iglesia con su Siervo, con Cristo y con Dios, el Embajador de los cielos, con gran reverencia también participó del pan y de la copa de bendición y en sublime coloquio con el Señor evocó: “Señor, Ayúdame antes de probar, a comprender que en este pan va tu amor, tu esfuerzo y el amor que manifestaste por mí, ahora no nos dirigimos al que crucificaron, al que maltrataron con tanta saña, ¡hoy en plena paz que inunda nuestro ser, proclamamos al Cristo, el rey de gloria, en esta celebración, que es la antesala del Reino de los cielos!, en la que estamos felices porque después de beber la copa hemos vuelto a la comunión con Dios, ¡el Señor ha quitado el peso del pecado de nuestra alma y ahora tenemos plena libertad para glorificar a Cristo Jesús¡, ¡que se oiga nuestro regocijo hasta el tercer cielo!”

 

Agradece a las autoridades civiles y a los medios de comunicación, su colaboración respetuosa

Después que el Siervo de Dios hubo participado, con gran satisfacción explicó a la audiencia ajena a la iglesia, que lo escuchaba por radio, televisión e Internet: “Así es como el Señor ordenó que se celebrase el memorial, en el que con autoridad y poder de Dios, se imparte el pan y el vino que representan la comunión con Cristo y el nuevo pacto sellado con la sangre del Señor, un pacto que no existía…” Acto que fue evocado con la lectura del capítulo 17 de Juan.

Para concluir el memorial, el Apóstol de Jesucristo agradeció a las autoridades de México y de todos los niveles, su colaboración respetuosa, así como a los medios de comunicación, por el interés en dar a conocer el desarrollo de este evento glorioso para la Iglesia del Señor, la única que sirve a Dios de manera reverente y sencilla, que enseña a la gente a adorar al Creador, en espíritu y en verdad y que no hace daño a nadie. Prometió seguir orando por México y el mundo y porque Dios bendiga a los estadistas en su labor de servicio.

La misericordia del representante de Cristo fue tan grande, que en esta noche y para sorpresa de muchos, también ofreció orar por la delincuencia organizada, por esas personas que equivocadamente se han dedicado a lastimar a la sociedad; pero los conminó a enmendar los pasos y su vida, a abandonar los malos hechos y a buscar el camino de Dios y del bien, que da mayor satisfacción e invitó a la iglesia a orar por ellos, recordando que el Señor Jesucristo también llamó a los pecadores, a ladrones o malhechores, de los que muchos de los congregados eran así antes de ser abarcados en la infinita bondad de Dios.

 

Conclusión de la Fiesta

Finalmente, comentó el Varón de Dios que fue histórica la cobertura que los medios de comunicación hicieron de la festividad de la Santa Cena 2018 en Guadalajara, estaciones de radio, televisión local e internacional e internet demostraron que el mundo estuvo al tanto de la festividad con 4320 visualizaciones en youtube, 2400 por facebook, 29812 enlaces de la iglesia con 39356 conexiones y miles de hermanos, noticia de la que se alegró el Apóstol del Señor ratificando categórico, que todo lo acontecido: “es porque esta es la fiesta más grande de toda la tierra, la fiesta de Jesucristo que al dar su vida, nos dio la salvación.”

Para concluir el sagrado memorial y despedir a los participantes a la Cena del Señor, poco después de las 22:00 horas de México invitó a la iglesia a entonar el cántico, “Por qué buscáis a Cristo aquí”, estrofas con las que reiteró: “¡Creemos que Cristo existió, enseñó su doctrina, padeció muerte, pero también creemos que resucitó, que la piedra del sepulcro fue removida y Cristo salió glorioso¡ Ya para salir del recinto sagrado invitó a la iglesia a dar esa buena nueva, ¡que el Señor vive y está a la diestra del Padre¡