De la doctrina Apostólica poderosa, habla el Ungido de Dios en la Francisco Villa de Tijuana

Tijuana, BC. MÉXICO. A 17 de abril del 2019. (Berea Internacional). Luego de visitar a los hermanos reunidos en la colonia Camino Verde, el Excelentísimo Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García, llegó también hasta quienes se congregan en la colonia Francisco Villa, y con denuedo, predicó al Dios que cumple todas sus promesas. Sobre todo, les habló de lo que hizo Dios en La Restauración, con sus apóstoles Aarón, Samuel y hoy, con Él en su Ministerio.

El Embajador del Reino de los Cielos, mostró su alegría al arribar a esta colonia donde hijos de Dios caminan seguros a la Vida Eterna y oró por ellos, para que sean bendecidos por el Señor, pues como recibieron a sus consiervos, lo han hecho con Él.

Es que con gran gozo, con las manos en alto, con júbilo que no contenían ni querían contener sus gargantas, los hermanos y las hermanas recibieron al Gran Apóstol del Señor Naasón Joaquín, y al oírlo, su alegría creció.

El Ungido de Dios les habló de las grandes victorias que el Señor le regaló a su Apóstol Aarón Joaquín, y a la Iglesia, cuando llegó a Tijuana. Algunos pensaron que descalificándolo, la gente ya no lo escucharía, y fue al contrario. Enterado, el hermano Aarón no mencionaba su nombre hasta concluir su plática, y entonces la gente, transformada, le pedía que se quedara. Esto fue el cumplimiento de una hermosa y gran promesa que Dios le hizo al primer Embajador en la Restauración.

Después, Dios le haría ver a su Apóstol Samuel que él era el ángel que cruzaría con su Evangelio el mar que divide a América de Europa, y la Iglesia del Señor llegó hasta esos países.

Ese Dios, le prometió al Excelentísimo Apóstol de Jesucristo que él iba a multiplicar a este Pueblo y lo ha cumplido. Por tanto, les llenó de determinación para transmitir a los habitantes de Tijuana este Evangelio, la felicidad y la paz que ahora viven y a ellos, les dejó esta reflexión: no fue el hombre Aarón Joaquín el que anunció con éxito el Evangelio Eterno, sino el poder de Dios, pues un hombre no hubiera logrado por sí solo, este crecimiento.

Tijuana se ha gozado mucho hoy. Es el quinto año de la Nueva Era y la Iglesia crece, se fortalece, y su Santo Apóstol trabaja día a día, cosechando triunfos.

¡Gloria al Señor!