A tres años de su glorioso Llamamiento, el Apóstol de Jesucristo eleva su oración

A tres años de su glorioso Llamamiento, el Apóstol de Jesucristo eleva su oración matutina al Creador en la Iglesia de Santa Ana, California

(Coordinación de Crónica Apostólica).— El viernes 8 de diciembre, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, acudió a la Casa de Oración de Santa Ana, California. Por inspiración de Dios, eligió esta ciudad para elevar una oración de acción de gracias y de adoración al Creador en este día de memorable recuerdo.

El reloj marcaba las cinco de la mañana, cuando el Apóstol de Jesucristo, acompañado de su esposa, la hermana Alma Zamora, y de sus hijos, ingresó al templo. Con anterioridad, el ministro local, hermano D.E. Efraín Hernández, le dio la bienvenida en el atrio de la Casa de Oración.

Cuando el Siervo de Dios ingresó por el pasillo central del templo, con dirección a su ministerio, el Coro local entonaba un himno en esta hermosa mañana. Entre los hermanos de Santa Ana, se encontraban los de Orange, California, quienes fueron invitados especiales. En ese momento, la iglesia en su conjunto, no veían ingresar al ministro que conocieron cuando fue su pastor en esta iglesia —muy estimado por todos—: contemplaban al Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, el Enviado de Dios que vino a traer el consuelo divino al Pueblo, justamente hace tres años. En esta madrugada, acudía a elevar su oración matutina en favor del Pueblo de Dios. Sin duda, un día histórico y de júbilo espiritual.

Luego de doblar sus rodillas, elevó una ferviente oración. La Iglesia reunida sintió que la bendición de Dios se derramaba inconmensurable en ese recinto. Como un solo hombre se escuchaba la plegaria, no de dolor sino de consuelo y felicidad porque al frente del Pueblo, hay Apóstol de Dios.

Enseguida, pidió al Orfeón local que entonara la alabanza «Nuestro consuelo», que en una de sus estrofas refiere: «Fue muy grande el dolor por la separación. No sabía el plan del Dios de la Creación. No tardó mucho tiempo la respuesta de Dios, tras amarga tristeza, el consuelo llegó…».

Luego de la lectura del Salmo, y la oración correspondiente, el Embajador de Cristo invitó a la Iglesia a cantar el himno n. 84, «¿Cómo podré estar triste?», y, previo a la entonación del himno, dijo: «¡Cómo podemos estar tristes si entre nosotros hay Siervo de Dios; se encuentra el Ungido de Dios elegido, el que nos ha unido, el que ha traído las nuevas de paz».

 

El glorioso Llamamiento

Hoy, hace tres años —luego del triunfo espiritual del Apóstol de Jesucristo Samuel Joaquín—, el Apóstol Naasón Joaquín, minutos antes de su glorioso Llamamiento al Ministerio Apostólico, buscó un espacio en una habitación de la casa paterna, en busca de consuelo. Este memorable instante así lo narró: «… había perdido a mi padre, mi guía y maestro…

«En el dolor humano quise reclamarle al señor, pero enseñanza de mi padre era otra… orando le pedí a Dios: ‘Señor… ¡Consuélame! ¡Me duele mucho, Señor!’. Cuando oí una voz muy fuerte, una voz como estruendo, como corrientes de muchas aguas, y esa voz me decía: ‘¿Por qué me pides consuelo? Si Tú has de consolar a mi Pueblo’. ‘¿Qué está pasando, Señor?’, y Él me decía: ‘Naasón, ¿tú estarás al frente de este grande Pueblo, y si hoy lo ves grande, yo lo voy a multiplicar aún más’.

«Recibí dos revelaciones: la primera, ¡conocer a mi Señor Jesucristo! A quien siempre he clamado en oración y solo recibía su consuelo y percibía sus caricias, pero sin verlo. Ahora, era distinto… ¡Él estaba presente! ¡Ahí, frente a mí! ¡Hablándome directamente!… Dándome instrucciones también una profecía, en ella manifestó: ‘¡Que si hoy eres grande, Iglesia del Señor, crecerás aún más!’, ¡porque es promesa de Dios! La segunda revelación que me dio fu ésta: ¡Que yo sería el consuelo de su Pueblo!»… En esta hermosa historia del apostolado contemporáneo, el Dios de promesas cumplidas ha bendecido y prosperado sobremanera a su Enviado. El testimonio del cumplimiento de las promesa de expansión, crecimiento y prosperidad es notorio ante propios y extraños.

 

Dios no quiso dejaros solos

Luego de la consagración, el Apóstol Naasón Joaquín dirigió un mensaje a los hermanos de la Iglesia de Santa Ana: «Dios no os quiso dejar solos, Él tenía un hermoso plan para vosotros: plan de bendición, crecimiento, multiplicación y de expansión por todo el mundo… ¡Y entonces volteó a ver a su hermano para que vaya al frente de vosotros! Herencia que su hermano recibió de Dios.
«Este día, es un tiempo que su hermano ha deseado recordar, no lo celebró con toda la Iglesia porque a Dios le plació manifestar la Elección de esta Nueva Era el 14 de diciembre; pero yo quise venir a doblar mis rodillas ante aquel que me habló, porque fue un día como hoy (…), por la mañana, cuando su hermano, desconsolado y viéndose solo, clamaba por consuelo, pero yo no conocía los secretos de Dios; no conocía los misterios ocultos y escondidos en lo más profundo de nuestro Dios… pero Él sí los conocía.

«Hoy, por esto quise venir a este lugar, porque este lugar es Casa de Dios y Puerta del Cielo. Aquí se congrega un grupo de almas de hijos de Dios y hace que en este momento se sienta la presencia de Dios… Recuerdo que fue aquí desde donde su hermano salió, porque, aunque yo me despedí de vosotros y les dije que me iba a Guadalajara, y que ya no me iban a volver a ver, porque estaría al pendiente del Siervo de Dios, vosotros, con dolor, también me despedisteis, sabiendo que la situación material del Apóstol Samuel se mostraba cada día más grave…

«Recordar aquel acontecimiento trae a su hermano un profundo dolor, pero también una hermosa alegría; porque, aunque desconocíamos el misterio de Dios y sus propósitos, ahora sabemos que esto fue un hecho real. Dios tenía, en su misericordia, y en su bondad —y en lo más profundo de su secreto—, este misterio, que posteriormente lo manifestó a su Iglesia.

«Hoy puedo decir cómo la Iglesia lo recibió: ¡Como Él quiso!, porque fue Dios quien me dio esta Palabra: ‘Yo los voy a unir como un solo hombre para que ellos te reciban’. Hoy no lo menciono porque dude o porque haya incertidumbre; lo expreso con alegría para recordar aquel momento y sé que Dios ha hecho esa Obra verdaderamente en vosotros».

 

La Elección de Dios no es hereditaria de persona a persona: La Elección es de acuerdo a la voluntad de Dios

En otro momento, agregó: «No solamente tengo que agradecerle yo solo a Dios. También vosotros tenéis que agradecerle a Él, porque no os quiso dejar solos. Él tenía un hermoso plan para vosotros: plan de bendición, crecimiento, multiplicación y expansión por todo el mundo. Y entonces volteó a ver a su hermano para que vaya al frente de vosotros. Herencia que su hermano recibió de Dios…

«La Elección de Dios no se transmite de persona a persona. La Palabra de Dios da testimonio de lo que es su Elección. La Elección de Dios no se hereda de padres a hijos; sino que viene conforme a la voluntad divina. No es por ser simiente de un Apóstol, sino porque el Señor, desde antes de los tiempos ya lo había diseñado, planeado y dispuesto darle esa bendición a una simiente de un Apóstol… La palabra de los Siervos de Dios reflejan fielmente la voluntad de Dios.

«El Señor diseñó, desde antes de la fundación del mundo, cómo iba a ser su Iglesia a través de los tiempos. Él lo tiene todo perfectamente planeado, hasta el día que su hijo venga por su Iglesia.

 

«¡Yo estaré con vosotros hasta mi último aliento!»

«Que el Señor hubiera recogido al Apóstol Samuel Joaquín fue doloroso para todos nosotros, era nuestro padre, el hombre que nos había guiado por cincuenta años, era nuestro maestro, nos amaba, nos protegía… nos enseñó siempre a esperar en nuestro Dios, en no desesperar ni sentir incertidumbre… Un día nos dijo: ‘Sois hijos de Dios y seréis bendecidos, engrandecidos y multiplicados’. ¡Bendita palabra profética que oímos de él!

«En aquel momento, cuando él durmió, esta carne se llenaba de dolor, mas nuestro espíritu estaba tranquilo, porque sabíamos que estábamos en la mano de Dios, porque no éramos un Pueblo común. Misterio oculto que el hombre no sabía, pero el 8 de diciembre de 2014, Dios le revela a su hermano en aquel dolor, en aquella soledad, escuché su voz: ¡Por que pides consuelo? Si tú has de consolar a mi Pueblo! ¡Naasón, tú estarás al frente de este Pueblo!… No solamente Dios me da este Llamamiento, sino que me hace una hermosa promesa: ¡Y si hoy ves este Pueblo grande, yo lo voy a multiplicar!

«El 14 de diciembre de 2014, hubo un hecho maravilloso: Dios empezó a entrar en cada uno de los corazones, como Él lo había prometido; y cada mente y cada corazón, que tiene gustos, deseos y pensamientos propios, experimentó un convencimiento total en todo el mundo donde la Iglesia tiene presencia. Dios selló el corazón de sus hijos: ¡NAASÓN ES MI ELEGIDO!… ¡Dios me ha llenado de alegría, Dios me ha entregado a vosotros y vosotros sois míos en el Señor!».

Después de elevar su oración a Dios, el Apóstol del Señor expresó: «Agradezco a Dios por todas las bendiciones que me ha permitido; comprometiéndome delante de Él toda mi vida a seguir sirviendo a su Pueblo… Me voy contento y feliz por lo que Dios me ha permitido; y no me queda otra cosa más que decirte: ¡Tened fe y confianza, Dios seguirá con nosotros! ¡Firmes y adelante, huestes de la fe! ¡Yo estaré con vosotros hasta mi último aliento! ¡Gloria a Dios en las alturas y paz a los hombres de buena voluntad, que hoy seguimos gozando de esta hermosa bendición!».

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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