Agenda Apostólica

«Mission, Texas: ¡No sois una Iglesia estancada ni conformista, sino de progreso!»

By marzo 15, 2019 marzo 19th, 2019 No Comments

«Iglesia de Mission, Texas: ¡No sois una Iglesia estancada ni conformista, sino de progreso! ¡Seguirás creciendo conforme a las promesas de Dios!»: Apóstol Naasón Joaquín

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El viernes 15 de marzo, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, luego de su recorrido por cinco iglesias de Nuevo Laredo, Tamaulipas —el día anterior—, este día visitó cuatro Casas de Oración en el estado de Texas, y cuatro más en Tamaulipas.

 

Tocó a la Iglesia de la ciudad de Mission, Texas, ser la primera en ser visitada en el periplo apostólico.

El reloj marcaba las diez de la mañana cuando el Apóstol de Jesucristo arribó al primer destino de su periplo: la Casa de Oración ubicada en 916 N Inspiration Rd., Mission. Al llegar a la puerta del templo, el ministro local, hermano Enc. Adán Guajardo, le dio la bienvenida. En esta ciudad fronteriza, conformada por 77,058 habitantes, los hermanos ofrecieron un desayuno al insigne visitante.

Posteriormente, el ministro informó al Siervo de Dios sobre la adquisición del terreno del templo y de un predio en Palmview —en una de las avenidas mas importantes de esta ciudad, a cinco minutos de distancia del templo—. En este terreno, que tiene una área de seis acres, se llevan a cabo las oraciones en inglés. En él se encuentran cuatro casas amplias, oficinas, un espacioso galerón y áreas verdes para los convivios fraternales y deporte y recreo de los niños y jóvenes.

De suyo, esta noticia alegró sobremanera al Apóstol de Jesucristo, quien, desde el inicio de su ministerio, ha expresado la necesidad de que la iglesia alargue sus estacas, adquiera espacios más amplios —para la construcción de modernas Casas de Oración y áreas verdes para esparcimiento—, y que estos se ubiquen en las avenidas principales de las ciudades para que la luz del mundo no se esconda debajo de la mesa, sino que alumbre desde desde un lugar vistoso.

Luego de compartir el pan y la sal con sus colaboradores, el Apóstol de Jesucristo ingresó a la Casa de Oración, que se encontraba pletórica de hermanos. Mientras caminaba por el pasillo central, en dirección al ministerio, el Coro local entonó el himno insignia del apostolado contemporáneo: «Soy yo soldado de Jesús», que se escuchó estentóreo en el interior del templo. La algarabía espiritual de la iglesia por este suceso histórico —la primera visita de un Apóstol de Jesucristo a esta ciudad fronteriza— fue singular. Los niños, jóvenes, adultos y ancianos dieron la bienvenida al padre en la fe, quien esta mañana vino a cobijarlos con su manto, el de la Elección, y a comunicarles dones espirituales y bendiciones sin par.

 

Donde hay Palabra de Dios nace la fe; y donde hay fe, hay obras; y donde hay obras, hay prosperidad.

En su ministerio, el Apóstol del Señor dirigió las siguientes palabras: «Que hermoso es venir y encontrarme con la Iglesia de Texas, y contemplar cómo Dios te ha bendecido… Venir a conocerte y contemplar su Casa de Oración me llena de alegría. Ahora que paso al hermoso lugar que han comprado para edificar la Casa de Oración, que dará más vista a los hijos de Dios y será un lugar que dé testimonio, me llena de orgullo y satisfacción. A través de sus obras, contemplo que no sois una Iglesia que está estancada, sino una Iglesia que seguirá creciendo conforme a las promesas de Dios».

Y añadió: «Su hermano venía solamente a tomar los alimentos que me habían invitado, pero cómo no pasar a este lugar y decirte: ‘Voy a doblar mis rodillas porque he visto vuestro trabajo y me habéis dado esta hermosa alegría… ¡No sois una Iglesia estancada! ¡N sois una Iglesia conformista! ¡Sois una Iglesia de progreso y victoriosa! como lo estás entonando en la alabanza, después de la batalla viene una coronación. Si dedicas tu esfuerzo, tu tiempo para la gloria de Dios.Al platicar con los hermanos ministros, les decía que donde está la Palabra de Dios nace la fe; y donde hay fe, hay obras; y donde hay obras, hay prosperidad.

«Déjame decirle al Señor que, conforme a tus obras, esfuerzo y sacrificio para la compra de ese lugar —las ventas que haces para juntar dinero y recabar fondos para construir una hermosa Casa de Oración—, Él te siga prosperando y engrandeciendo, conforme a tus promesas». Enseguida, el Embajador del reino de los cielos dobló sus rodillas y elevo su oración a Dios.

 

Para el cristiano, después la muerte del cuerpo inicia la vida eterna del alma.

Luego de dejarles su bendición apostólica, salió del templo. En el patio exterior del recinto, dejó la siguiente enseñanza: «Hace un momento me di cuenta de un accidente que sufrieron tres jóvenes de la Iglesia del Señor, quienes perdieron la vida. Su padre, que estaba en el hospital con una enfermedad (cáncer), también acaba de dormir.

«Me avisaron de la hermana Yanira Villarreal (de la Iglesia de San Francisco, California), que que estaba un poquito triste, por el dolor que Dios le había permitido pasar. Humanamente yo la entiendo. Comprendo su dolor y su tristeza, porque ha de ser muy triste en menos de una semana perder a su esposo y a sus tres hijos.

«Yo acabo de hablar con la hermana y le dije que a veces nosotros le reclamamos a Dios por lo que Él hace, y aparentemente pudiéramos decir: ‘Eran tres jóvenes. ¡Por qué te los llevaste tan pronto?’. Yo le decía a la hermana: ¡Acuérdese que nosotros estamos en el mundo con un propósito y un solo fin: de alcanzar la vida eterna. Cuando por nuestras obras, conducta y carnalidades ofendemos a Dios, entonces Él nos hace vivir un tiempo para que aquí mismo, en este mundo, en nuestra carne, nosotros nos pongamos a cuentas con Él y podamos ser dignos de esta vida eterna. Per cuando el niño, joven o adulto ha cumplido con el Señor y es voluntad de Dios, no que nos quitemos la vida nosotros —eso no cuenta delante de Dios—. Cuando Dios nos quita la vida y la hermana ha cumplido con Dios ya no hay más para estar en esta tierra donde tenemos mortificaciones, pendientes, enfermedades, tristezas. Ya no hay más para estar en este mundo.

«Dios, a través de la muerte carnal, nos garantiza la vida espiritual. Y al manifestar la muerte de este cuerpo, nos garantiza la vida eterna de nuestra alma. Le hablé a la hermana hace unos minutos y le dije que no tenga pendiente. Su conciencia humana le dice que por qué Dios se lo llevó tan pronto: ¿Por qué a mis tres hijos y a mi esposo de un solo momento? Yo le respondía: ‘Si ellos ya cubrieron su cuota con el Señor, para que seguir sufriendo’. Nuestra carne no lo entiende, pero créanmelo: ellos ya están en el seno de Abraham.

«Una ocasión yo fui a San Francisco y ellos —la familia Villarreal— me atendieron. Yendo en una temporada de frío, recuerdo que el hermano, al verme que yo tenía frío, porque no estaba acostumbrado a el clima de aquella ciudad, él traía un abrigo, se lo quitaba y me cubría. Yo le decía: ‘¿Y usted?’. No se preocupe, hermano Naasón. Yo ya estoy acostumbrado a este clima. Yo le decía a la hermana: Yo me acuerdo de ese gesto que hizo el hermano. Hoy yo le garantizo que aquel hermano que cubrió, hoy mi Cristo lo ha cubierto. Hoy, también a sus hijos. Asi es que, también humanamente entiendo su dolor va a llorar, porque a esta carne, en la fe y en el espíritu siéntase contenta porque están resguardados en el seno de Abraham, y están esperando el día de ser llamados por Cristo Jesús.

«Esta enseñanza os quiero dejar para que no tengamos miedo a la muerte. No quiero decir que nos vamos a quitar la vida. ¡Jamás! Porque Dios nos la da y a Él le corresponde quitarla. Pero si viniera una enfermedad o alguna situación, y a dios le placiera quitárnosla no pensemos que es algo malo. El final de este cuerpo es el inicio de una vida hermosa, que nuestra carne no alcanza a entender. Pero creemelo, aquel hombre llamado Esteban, nos dio testimonio del lugar hermoso que nos está esperando. Veo los cielos abiertos y al hijo del hombre sentado a la diestra del Padre.

Allí donde está Cristo estaremos nosotros. Le veremos tal cual es y seremos semejantes a Él. Pero en lo material, yo te pido que te acuerdes de la hermana Yanira Villarreal y de su familia. Que Dios los consuele y les dé la fuerza para seguir adelante. Dios les pague y los bendiga. Hasta muy pronto, si Dios nos lo permite».

El reloj marcaba las doce del mediodía cuando el Apóstol de Jesucristo se despidió de los hermanos de Mission. La Casa de Oración de McAllen sería el siguiente destino de su periplo en esta mañana.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.