Presentación Apostólica en Morelia

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El Evangelio de Cristo llegó a Michoacán en 1954, desde entonces no ha cesado de oír palabra de vida, Los apóstoles Aarón y Samuel Joaquín visitaron este bello Estado, pero la mañana del domingo 8 de octubre, fue una mañana singular, señalada por Dios, para que El Ángel de la consolación Naasón Joaquín García, pisara esta tierra, para traer vida eterna a todos aquellos que crean a su palabra.

Desde tiempo atrás se intuía que el Apóstol de Jesucristo vendría por estos lugares, pero hace unos días, esa noticia se confirmó. Desde ese momento, los domésticos de la fe no cesaron de preparar su aposento espiritual y material para dar la más cálida bienvenida al Embajador del reino de los cielos. Las diversas Comisiones formadas para llevar a cabo la preparación de la distinguida visita, desempeñaron su mejor papel, a pesar de algunos contratiempos propios de un evento de esta naturaleza: Contratación de inmueble, ceremonial, Protección civil, equipo de audio para sonorizar el lugar, atención a invitados, seguridad, etc.

Pero el día anhelado llegó y este día no tuvo noche para la mayoría de los creyentes, quienes prepararon su ajuar, su transporte, su alimento, sus invitados personales, y desde luego su corazón. Mientras los responsables de las instalaciones concluían sus trabajos al amanecer, el coro anfitrión empezó a arribar al Palacio del Arte de Morelia, fue secundado por el coro de niños de Uruapan quienes acompañados de sus padres hicieron lo propio. Con el transcurrir del tiempo las unidades de transporte comenzaron a llenar el ancho estacionamiento del inmueble y un acelerar de actividades era la imagen de esa mañana.

Pasarela, alfombra, arreglos florales, abanderadas de las 55 naciones donde han llegado el verdadero evangelio de Cristo y de los diversos municipios de esta entidad, incluyendo el escudo de Paracho en representación de los hermanos Purépecha que incluso algunos de ellos venían ataviados con su atuendo original. Los ministros invitados también hicieron su aparición juntamente ya, con una nube de asistentes propios y ajenos que entraban al lugar de la presentación.

Alrededor de las 9 de la mañana, el coro del Estado de Michoacán, dirigido por el hermano Josué Guzmán, inicio su función como corazón de la Iglesia. Las pruebas de sonido continuaban, verificando hasta el ultimo detalle, mientras la explanada principal y la zona de gradería era literalmente abarrotada. Se podía distinguir claramente entre los asistentes, familias enteras de invitados ajenos a la fe que ese día fueron convidados por aquellos hermanos que han creído en la promesa de Dios, dada a su Apóstol Naasón Joaquín.

A las diez de la mañana el P.E. Valente Osorno, quien además es Pastor a cargo del distrito VII, subió las gradas esperando que terminara de cantar el coro y saludó a todos los allí presentes: “Que la paz de Dios nuestro Padre y la gracia de su Hijo Jesucristo, sea con todos mis hermanos -hizo una breve pausa y continuó: Podemos decir ‘Estado de Michoacán, Tu tiempo ha llegado…” Ante la manifestación unánime de fervor en los presentes, los invito a orar con toda reverencia delante de Dios.

Al término de la oración, les invito a cantar el himno 98 (Cristiandad del Mundo) observando que no todos los que se dicen cristianos lo son en verdad, sino aquellos que han recibido a Cristo a través de su enviado. Después de cantar el himno y explicar el sentido del mismo, procedió a leer un salmo de las sagradas escrituras para posteriormente orar por quien este día los visitaba “ya está entre nosotros exclamó” y al momento de invitarlos a orar, se escucho un estruendo que venía recorriendo desde afuera del anfiteatro, estruendo al que todos los presentes unieron sus voces. Era la presencia del amado.

Eran las 10:25 de la mañana, cuando el Apóstol de Dios entró con paso lento y firme, en medio de una multitud que levantaba sus manos para saludarlo, mientras él en correspondencia, cruzaba sus brazos en su pecho como muestra de su gran amor por su pueblo, y por aquellos que aun no lo son, pero que sin duda están predestinados para vida eterna. Llegó hasta el ministerio principal y al ver que la parte trasera del ruedo también estaba pletórica de almas, se asomó por una hendidura que formaba parte de la decoración y saludó a todos los que ahí se encontraban. El estruendo resonó en el recinto.

Finalmente, sin mediar palabra, tomó su Ministerio y con una señal invitó a todos a adorar a Dios por este momento de gloria entre él y sus hijos de Michoacán. La Iglesia presente se entregó a la oración como un solo corazón.

Al término de la sublime plegaria, todos los hermanos entonaron el himno: “Manifiesta es la Obra de Cristo”, con el cual daban oficial bienvenida al Siervo del Señor. Durante su coro, que recitaba “bienvenido” el Mensajero de Dios correspondía: “También mi alma anhelaba verlos”. La Iglesia presente levantaba las manos y alzaba su voz con más fuerza.

Enseguida el P.E. Alberto Correa quien esta a cargo del Distrito VIII que abarca toda la zona conocida como Tierra caliente, tomó el micrófono y dirigió el siguiente mensaje: “La Iglesia de Michoacán se viste de gloria, porque tiene con ella, al que Dios ha levantado” refirió además el ejemplo de la mujer sunamita, quien con esmero atendió al Profeta Eliseo en su paso por Sunem y dirigiéndose al Apóstol dijo: “He aquí la sunamita -señalando a toda la congregación. Nos sentimos muy contentos porque hemos sido cubiertos con el Manto de la Elección”, el recinto completo retumba como afirmación a las palabras del Pastor que representaba el sentimiento común de la Iglesia michoacana.

 

Michoacán: Vosotros sois mi mejor regalo

Después de todas las muestras de reconocimiento al Enviado de Dios, tomó la palabra y se dirigió a la Iglesia presente y a todas las visitas que ese día le acompañaron: “He venido a hasta vosotros este día, a este hermoso Estado que ha sido muy bendecido por nuestro Dios. Veo las pancartas alrededor de este lugar, en todos los lugares donde la Iglesia se ha desarrollado. Me han hecho muchos comentarios acerca de este bello Estado, respecto a su hermosura, a sus jardines, a sus plazas, a su gastronomía, a su arquitectura; pero quiero decirles que todo eso no es lo que me ha traído a estar en este día en este lugar. Yo vengo en el nombre de Jesucristo, por lo que Dios ha puesto y puso en mi corazón aquel 8 de diciembre; para traer un consuelo en nuestras almas, pero también traer una esperanza de vida y de salvación… desde aquel 8 de diciembre, para mi han sido hermosos y hoy este día quiero decirles, en este lugar que Dios me ha permitido: Os amo grandemente, soy vuestro y para vuestro servicio y vosotros sois gozo en corona mía, sois más preciosos de cualquier zona turística que yo haya visto y escuchado de estos lugares, vosotros sois mis jardines, vosotros sois mi museo, vosotros sois mi playa hermosa, vosotros sois mi mejor regalo, vosotros sois mi descanso”.

Al oír esta palabra, los corazones de los residentes sintieron el consuelo de Dios manifestado a través de Su enviado y clamaron a gran voz, enalteciendo al Todopoderoso y santo Dios, creador del cielo y de la tierra por tan sublime dicha.

 

Seguro se halla el aprisco

Antes de dar inicio a su predica de ese día, hizo un paréntesis sobre las cosas que han estado sucediendo a ultimas fechas en diferentes partes del mundo, y deseó manifestar que no es el calentamiento global, ni el deterioro de los polos glaciares lo que ha provocado eso que los hombres llaman desastres naturales, pues la naturaleza también se cuenta entre los ejércitos de Dios y es así que, Dios ha querido mostrar su poder a la humanidad con el fin de que ésta, recapacite y considere que se han olvidado de Dios, “Pero que hermoso es, que en medio de esta incertidumbre, en medio de esta angustia, en medio de este temor, a su hermano, le han llegado las noticias: ‘ni un solo miembro de la Iglesia del Señor ha sido afectado’ Dios nos tiene en plena salud y en el hueco de su mano nos ha puesto y ahí hemos permanecido seguros, gracias al Señor y a su gloria”.

Es deber apostólico -dijo, enseñar a la Iglesia a pagar sus votos a Dios y a agradecerle todos sus beneficios. Para ello pidió entonar el himno No. 532 de los himnarios de reciente edición, intitulado: “Suenen dulces himnos gratos al Señor” que refiere en su cuarta estrofa: “Late en nuestro pecho noble gratitud, hacia quien nos brinda redención…” para informar que en la Ciudad y en el Estado de México, en Morelos, en Puerto Rico, en República Dominicana y Haití, “Seguro se halla el arisco” aludiendo al pueblo de Dios.

 

Tema: La adoración a Dios

Luego de este significativo mensaje dio paso al tema central de ese día, denominado: La adoración a Dios y pidió absoluta atención para que con esta enseñanza la fe fuese nutrida. “La adoración es más importante que cualquier otro tema -aclaró, pues de ella depende la vida eterna” Cito las palabras de Cristo expresadas en Juan 17:3 “y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo a quien tú has enviado”, definiendo así la diferencia entre el concepto humano de adoración y el concepto divino.

Como primer texto, pidió leer Mateo 22:36 y 37, para recordar que el primer y gran mandamiento de todos es: “…amaras, al Señor tu Dios, con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente. Ese es el, primero y gran mandamiento.” Concepto espiritual que amplía por mucho, la definición teológica que los hombres han dado al concepto de adoración.

Explicó que, adoración (según la definición cristiana) es amar a Dios con todo nuestro ser, entregarnos a Él sin reservas, con reconocimiento y sin medida, y darle la gloria, la honra y la alabanza. También explicó que a Dios se le adora por esencia y a Cristo se le adora por obediencia porque es mandamiento de Dios y que éstos son los únicos dos seres dignos de adoración, pero que no son dos adoraciones distintas sino una sola.

Pidió leer en Juan 5:23 para dejar en claro que quien honra al hijo (Jesucristo), honra el Padre (Dios) y continuó citando 1ª de Corintios 15:24 para especificar que éste es el fin de la adoración a Cristo, cuando él mismo entregue a su Padre todas las cosas que el Padre le entregó, pero entre tanto llega ese día, Cristo tiene la concesión del Padre de recibir adoración, y fuera de ellos no hay más seres dignos de adoración.

 

Requisitos de la adoración verdadera

Se requieren de dos cosas fundamentales para adorar a Dios: Gratitud y Conocimiento de Dios. Por gratitud -explicó, es no olvidar los favores recibidos de Dios; la vida ya es un favor, el amanecer de cada nuevo día, el alimento diario, pero el hombre necio no entiende; sin embargo, quien es noble de corazón, reconoce que todo lo debe al Único Dios Vivo.

Como en otras ocasiones recurrió al bosquejo del pueblo de Israel para entender este propósito. Israel estuvo prisionero 430 años, cargando a cuestas los sufrimientos propios de su condición llevados al extremo, al grado tal de quitarle la vida a sus propios hijos sin que ellos pudiesen proferir queja alguna, no tenían voluntad propia, vivían privados de todo derecho humano, y clamando a Dios que “por amor a su padre Abraham los liberase de aquella esclavitud en que encontraban”. Ese día llegó y ellos fueron liberados por el Siervo de Dios Moisés.

Al ser testigos de los prodigios que Dios hacía por mano de Moisés para sacarlos a libertad, ellos adoración a Dios a su manera, como muestra de gratitud -pues no conocían aún la Ley de Dios-, (V. Éxodo 15:20), cantaron, brincaron, María la profetiza, toco el pandero junto con otras mujeres, etcétera; sin embargo, por no conocer a Dios no supieron hacerlo como era debido; es decir, como a Dios le gusta. La enseñanza oral que Abraham les dio se había distorsionado con el paso de las generaciones y ahora tenían el concepto de adoración de los pueblos con los que se habían mezclado, entre ellos los egipcios, (V. Éxodo 32:1-5).

Refirió el Apóstol que confundieron la adoración porque al no encontrase Moisés con ellos y desconocer la voluntad de Dios, hicieron dioses a su manera, (sol, luna, animales, faraones, águilas, becerros, leones, etc.) pero dicha confusión no fue malintencionada, sino a causa de su desconocimiento de la voluntad de Dios. “una cosa es oír de Dios y otra, conocerlo” -resaltó categórico el Apóstol Naasón. Señaló que, al adorar aquel becerro de oro fundido, el pueblo pensaba que estaba adorando a Dios “aunque la gratitud era para Dios, la forma era incorrecta… ellos no pensaron que era idolatría… No supieron distinguir.” -puntualizó.

Prosiguió el Apóstol con su excelente enseñanza: “Cuando no se conoce al Dios verdadero, el instinto humano tiende a divinizar las cosas inanimadas y los elementos como sol, agua, aire, tierra” así declaro que es entonces cuando el hombre le adjudica poderes a lo que por naturaleza no es Dios, crea mitos porque necesita ver y palpar, “Israel quería ver algo para pedir y creer…”

Segundo requisito: El conocimiento de Dios

En este punto, el Siervo del Señor hizo énfasis en la ingenuidad del hombre cuando carece del conocimiento de Dios; quien, en su necesidad (el hombre), busca a Dios a través de una imagen, y aunque no lo haga con maldad, su ignorancia lo lleva a ofender a Dios, “Como Siervo de Dios -dijo, es mi deber enseñar la verdad… porque adorar a Dios de una forma que no le agrada, es ofenderle…”

Continuó con el ejemplo por excelencia del pueblo de Israel: Dios saco el Tabernáculo a un lugar visible para todos, a fin de que pudiesen observar que no había figura alguna que se relacionase con Dios, sino que únicamente era un lugar donde Dios se manifestaba a través de una nube, cuando hablaba con Su Siervo Moisés (V. Éxodo 33:7). Lo que Dios muestra en esta parte de las sagradas escrituras es que a Él no se le debe representar bajo figura alguna, pues no tiene forma ni imagen porque Dios es espíritu.

Al citar Éxodo 34:14 dijo el guía espiritual de la Iglesia La Luz del Mundo, que Dios es celoso y no le gusta compartir su gloria con nadie. Cuando alguien dice: “sabemos que esta figura no es Dios, pero lo representa” es un grave error, toda vez que Dios no tiene representación alguna.

 

Conclusión

Poco antes de finalizar su tema dominical sintetizó que la primera enseñanza es adorar a Dios y saber que esa adoración solo la ha compartido con uno: Su Hijo Jesucristo; y para tampoco hacer alguna imagen del hijo crucificado, aclaró que en efecto Cristo fue crucificado, murió y fue sepultado, pero al tercer día resucitó y hoy reina a la diestra del Padre, con el poder y la gloria que el mismo Padre le ha entregado.

¿Cuál fue la enseñanza del Apóstol Pedro? -preguntó a los oyentes. Enseguida citó Hechos 10:1 en adelante; porción que narra el evangelista Lucas, acerca de la vida moralmente proba con que se conducía, aquel Centurión llamado Cornelio y que sin embargo al no conocer a Dios, todas sus obras pías no le contaban para la salvación de su alma; en virtud de ello, el ángel le instruye para que haga venir al Apóstol Pedro, quien “te dirá lo que es necesario hacer”. Así mismo refiere el verso 25 del capítulo en cuestión, que Cornelio al ver al Apóstol en su casa, se postra para adorarle, adoración que de ninguna forma aceptó el Enviado de Dios “levántate, pues yo también soy hombre. Adora a Dios”.

 

Esta fue la enseñanza del Apóstol Pedro y también fue la enseñanza de todos los apóstoles.

Con esta reveladora cátedra, culminó diciendo que “La Iglesia, se rige por la revelación verdadera de Dios, pero el testimonio (sagradas escrituras) testifica que es verdad…Los Siervos de Dios jamás han permitido, ni permitirán la adoración” -reveló.

 

Despedida

Finalmente incitó a todos los presentes a adorar a Dios y concluyó “No necesitamos ninguna figura. Dios es eterno, Dios es espíritu, Dios es poderoso y por eso lo adoramos” y preguntó: “¿Tienes gratitud para con Dios? Entonces te invito a cantar el salmo 136: Porque para siempre es su misericordia”. Al concluir el salmo instó a los creyentes a seguir predicando este Evangelio de vida eterna “…créeme, hay miles de hogares que están esperando por esta palabra”.

Pidió al coro, que entonase el himno: “La Iglesia del Dios Vivo”, que en su coro resalta: “Gloria a Dios en las alturas” como culminación de esta hermosa enseñanza de adoración a Dios.

El himno cobró un matiz distinto esa mañana, se oyó más sonoro y espiritual; y mientras ellos cantaban, el Apóstol de Dios se despedía con ósculos de amor, de todos aquellos que esa insigne mañana, le recibieron como Enviado de Cristo.

Al finalizar la pasarela que fue colocada para su paso, se despidió de las distintas autoridades civiles que hicieron acto de presencia en el Palacio del Arte para escuchar su mensaje, algunos de ellos visiblemente sorprendidos levantaban su mano y la extendían en torno a él, como queriéndolo tocar. Así culminó su primera presentación masiva, en esta 11ª etapa de su Gira Universal Apostólica.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.