Visita Apostólica a Hermosa Provincia en Morelia

(Coordinación de Crónica Apostólica) — Poco antes de las quince horas, en medio de una inesperada lluvia, el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García arribó a la colonia Hermosa Provincia de Morelia Michoacán, para decirles: “Querías verme, Heme aquí”.

Morelia es la ciudad anfitriona por excelencia en el arranque de esta 11ª etapa de la Gira Universal Apostólica, la colonia Hermosa Provincia ha sido el centro logístico de la organización para este magno evento y hoy 7 de octubre llegó su tiempo. En medio de una inesperada lluvia, el Ungido de Dios hizo su arribo a esta colonia que se encuentra ubicada en una de las partes más elevadas en el poniente de la ciudad.

Es la primera ves que un Apóstol de Jesucristo pisa este lugar y como es de esperarse, la alegría espiritual y material que se vivió en este lugar fue desbordante. Desde el día que recibieron la noticia, los hermanos estuvieron trabajando día y noche en la preparación de un lugar digno para recibir al Hombre de Dios, jardines, pisos, decoración, transporte, atención a ministros de avanzada y un largo etcétera, fueron la ocupación de la iglesia anfitriona durante más de diez días consecutivos, por ello cuando les fue anunciado que el Apóstol del Señor estaría con ellos, no les importó ningún esfuerzo por hacer.

El Batallón infantil de la iglesia, -que ahora se han convertido en la recepción oficial del Ungido de Dios a fuerza de querer, estaba listo desde el mediodía, engalanados con hermosos trajes militares blancos y unas espadas a su medida que usarían llegado el momento de manifestar su gallardía, el orfeón local y los adultos hicieron lo propio, a las 2:30 de la tarde el cielo se nublo y comenzó a llover de manera inesperada, sin que la lluvia menguara la fe de los hermanos, paradójicamente los hermanos comenzaron a glorificar a Dios mientras aguardaban la presencia de su Padre en la fe.

Poco antes de las tres de la tarde, el Apóstol del Señor llegó a la colonia Hermosa Provincia y con grata sorpresa se percató que los hermanos estaban esperándole empapados no solo de agua, sino de gozo espiritual. Los invitó a entrar en la Casa de Dios y desde allí les dirigió las siguientes palabras:

“Que hermoso es llegar a este bello Estado de Michoacán y contemplar los rostros llenos de alegría, no me queda otra cosa más que deciros: ‘Michoacán Heme Aquí’ quería verles, estrecharles, abrazarlos y decirles desde el fondo de mi corazón: ‘Soy vuestro en Cristo”

Enseguida les puso el ejemplo del Arca de la Alianza, donde Dios se manifestaba en el tiempo antiguo, la cual era para bendición del Pueblo de Dios, sin embargo para algunos que no tenían el conocimiento de Dios, esa misma Arca significó sufrimiento y enfermedades, pero él, como el Arca de Dios contemporánea, ahora venía para traerles alegría, bendición y decirle a Dios en una oración, “cumpliendo un voto que le ha dado: ‘Señor, si tú me has puesto al frente de esta Iglesia, para protección, para alegría, para bendición; entonces yo voy a ir a todos los lugares donde está la Iglesia del Señor y que mis pies pisen esos lugares para que tu cumplas tu promesa que donde esté un Siervo tuyo, traeras bendición’ -enseguida derramó su bendición sobre sus hijos de este hermoso lugar: “Hermosa Provincia, Dios te bendiga, Dios te prospere, Dios te multiplique en su bendito nombre”.

En una hermosa y ferviente oración, aquellos que poco antes habían recibido la lluvia del cielo en sus cuerpos, ahora recibían la lluvia espiritual en sus almas con la presencia del hombre más anhelado de todas las naciones. Tras la sublime oración se despidió diciendo que su motivo para estar con ellos era porque quería conocerlos “vosotros sois mi motivo, que Dios los bendiga y los siga manteniendo en el Hueco de Su Mano”.

Al salir de ese lugar, el grupo de niños entonó el himno: Soldado soy de Naasón y mientras lo entonaban levantaban su espada y en coro decían: Si Señor. El Apóstol del Señor se detuvo a escucharlos por un momento y con una sonrisa los saludó y los bendijo. Posteriormente subió a su vehículo y se despido de los hermanos a quienes dijo: “Nos vemos el día de mañana”.

Así dejo su bendición en una iglesia que tras su partida se dieron cita en el templo para dar gracias a Dios en una hermosa oración de adoración.

Al salir de la Casa de Dios todos se abrazaban y llorando se contaban lo que cada uno había vivido en ese momento histórico ya, para la Hermosa Provincia de Morelia, Michoacán.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.