Prometen fidelidad al Apóstol de Jesucristo en Río Blanco y son llamados:¡Bienaventurados!

(Berea Internacional) — En esta zona conurbada de los municipios de Orizaba, Río Blanco y Nogales, Veracruz, el Excelentísimo Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García mostró su gran alegría por estar con los hermanos, que lo recibieron con vestiduras blancas, palmas en las manos, y con una alabanza en la que le prometieron fidelidad: Él los llamó bienaventurados y verdaderos Hijos de Dios, porque no los halló cruzados de brazos, sino con dos proyectos arquitectónicos para construir pronto, otra Casa de Oración.

El Enviado de Dios les narró: “yo también brincaba de alegría por venir a verles y estar con ustedes este día, anhelaba mi alma, venir a traer una palabra que os animara a continuar adelante pero ¡qué hermosa fue mi sorpresa!, cuando me encuentro en la parte de atrás dos hermosos templos que en proyecto, se han de levantar en estos lugares, sea en Río Blanco o en Orizaba, y será una hermosa lumbrera”.

En medio del regocijo espiritual que causa a hermanos y visitas la presencia, la palabra y ver el rostro del Apóstol del Señor, el Pueblo de Dios aquí reunido, recibió en completa dicha, un torrente de agua viva, de bendición. Aquí se reunieron hermanos de Ixhuatlancillo, Orizaba, La Reforma y Modelo en Río Blanco.

A ellos, el Embajador del Reino de los Cielos les explicó que “el verdadero Hijo de Dios no piensa en cruzarse de brazos, que eso queda para los hombres que no tienen a Dios” y les recordó la hermosa promesa que Dios ha dado a este Pueblo: que si hoy somos grandes, Él nos iba a multiplicar aún más. “Yo creo en esa promesa porque he visto, porque he sido testigo que hasta el día de hoy Dios sigue cumpliendo esas promesas, y Dios nos dice solo esfuérzate y sé valiente.

“Yo no veo o no vengo a ver una Iglesia que se ha cruzado de brazos, entraba y me decía el hermano Ministro de este lugar son los proyectos que hay para estas áreas, ¡Qué alegría sintió mi corazón!, qué hermoso hermanos ver que los Hijos de Dios no están cruzados de brazos, qué hermoso es ver que vosotros seguís trabajando porque en vuestro trabajo Dios seguirá cumpliendo las promesas que Él ha dado así es que vengo contento y alegre y me voy feliz al saber que no son sus palabras, que son sus hechos los que me han dicho, Varón de Dios, estamos con usted hasta el último aliento”.

El Apóstol del Señor y le pidió al coro que entonara una alabanza de victoria, porque recordó que en situaciones pasadas, el mundo auguraba situaciones tristes, de guerras, de desastres naturales, y Él nos ha dicho que no tengamos temor.

Así se despidió: “Nosotros vamos en el hueco de la mano de Dios, para nosotros no existe el fracaso, para nosotros no existe la derrota, para nosotros no existen las barreras que vengan a detener a esta iglesia, la Iglesia del Dios Vivo Columna y Baluarte de la verdad va como la luz de la aurora, de triunfo en triunfo. Este es nuestro lema, esta es nuestra fe, y la Iglesia levanta su puño, somos triunfadores”.

Tras esta Visita Apostólica, sabemos: ¡Río Blanco, Orizaba y Nogales, Tu tiempo ha llegado!