“Sois un hermoso campo, un jardín, un vergel”: Apóstol Naasón Joaquín a la iglesia de Zaragoza colonia Morelos

(Coordinación de Crónica Apostólica) — En esta ocasión el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín visitó a los hermanos de la colonia Morelos en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde el Diácono evangelista Daniel Cuevas le dio la bienvenida junto a un grupo numeroso de hermanos que aguardaban el momento de la llegada del Enviado de Dios.

El reloj marcaba la 1:43 de la tarde cuando el vehículo que transportaba al Siervo del Señor se detuvo frente a las puertas del templo ubicado en este lugar y no obstante el calor del día, bajó del vehículo con una sonrisa y palabras de bendición. Saludó al hermano Daniel y al grupo de niños que lo esperaban en el exterior del templo para darle la bienvenida con carteles alusivos al amor y reconocimiento que sienten por él, mientras en el interior del templo un estruendo de Glorias a Dios, estremecía el lugar.

Al ocupar su ministerio expresó que llegaba con gran alegría por permirle Dios volver a reencontrarse con ellos. Así dijo el Amado de Dios al conjunto de redimidos del Señor que anhelaban escucharle: “También mi alma grita de alegría porque ansiaba verlos y estar con vosotros. Dios los ha embellecido a través del tiempo. Hermosos recuerdos que vienen a mi mente y a mi corazón, de momentos que conviví con vosotros…” Vivencias que empezó a evocar emocionado y haciendo que los presentes comenzaban a guardar silencio para escuchar sus palabras.

Enseguida les dijo que no quiso pasar la oportunidad de visitarlos y constatar la abundante bendición de Dios, que es manifiesta y de la que es testigo al contemplar sus Casas de oración embellecidas cada vez más y el crecimiento de todas y cada una de las comunidades establecidas en Ciudad Juárez. Dicha prosperidad le hizo recordar el inicio de esta Restauración de la Iglesia de Cristo, primero como fruto del trabajo misionero del Apóstol Aarón Joaquín, quien fue el pionero de esta obra en este tiempo, así como del Apóstol Samuel Joaquín que extendió el Evangelio por otras latitudes.

De su trabajo destacó la extraordinaria capacidad de trasmitir la Palabra de Dios y los esfuerzos y la visión del primer Apóstol contemporáneo que inició la Restauración de la iglesia del Señor, comparándolo con un sembrador que como primera parte de su labor, ablanda la tierra dura haciendo un surco con un arado, con la esperanza de que aquella tierra árida se convierta en tierra fértil. Ardua tarea, pero paso a paso el sembrador ara la tierra sin desviarse a derecha o izquierda; una vez que abrió el surco, entonces toma la semilla de su fardo y empieza a esparcir o sembrar la semilla en aquella tierra que ya trabajó; sin embargo, cuando el hombre termina de sembrar se ve obligado a esperar que caiga la primera lluvia sobre aquella tierra sembrada, para que el agua pueda hacer germinar la semilla, después de un tiempo en que las lluvias riegan la tierra y con los debidos cuidados, el sembrador se percata que empiezan a salir los primeros brotes de la planta y se alegra.

Destacó el Apóstol de Jesucristo, que así fue el trabajo del hermano Aarón: “Salió de Monterrey obedeciendo a la voz de Dios, pero no a un lugar fijo, no sabía dónde iba a ir, solamente al escuchar la voz, obedecía: ˂˂El próximo jueves quiero que salgas˃˃. El salió caminando por los pueblos, rancherías, ejidos, grandes ciudades, desde Monterrey hasta Guadalajara, así fue arando aquella tierra, ¿qué significa arar?, remover, ablandar. Muchos de ellos se burlaban de él, veían su apariencia, su ropa, su desaseo y decían: Usted no puede ser un profeta de Dios; pero él, con paciencia seguía regando aquella palabra, esperando la respuesta y sabiendo que Dios conforme se lo había prometido, a su tiempo daría fruto. Paso por varios lugares haciendo maravillas, aunque nunca sintió que en su recorrido desde Monterrey a Guadalajara, alguien creyera en él. Eso creía él, eso pensaba él, pero aquel paso de aquel hombre por aquellas tierras, fue un arado que empezó a marcar el surco y a remover aquella tierra.

Igualmente destacó lo extenuante de la labor de su predicación en la Ciudad de Guadalajara, en donde siguió dando testimonio de lo que Dios a él le había dado y como empezaron las primeras almitas a creer en él, en aquella ciudad de Guadalajara de recalcitrante catolicismo. Reiteró que: “al tiempo, cuando vuelve otra vez a aquellos lugares donde había pasado y observa lo arado en la tierra en la que él había arrojado la primeras semillas, que eran la palabra de Dios y se dio cuenta que las plantitas habían germinado. A partir de ahí empieza a florecer aquel sembradío donde él había arrojado la semilla por todos lados y Dios hasta el día de hoy nos ha bendecido.”

En el mismo sentido continuó, exponiendo el trabajo que realizó el Apóstol Samuel Joaquín, quien conforme a la promesa que Dios le hizo en el puerto de Veracruz, logró traspasar los mares y llevó el evangelio de Cristo a los cinco Continentes, porque Dios cumplió también en él como en el hermano Aarón su promesa. De igual manera, al partir ellos, “las promesas de Dios continúan a través de su hermano, a quien Dios también le hizo una promesa: ˂Si hoy ves este pueblo grande, yo lo voy a multiplicar aún más y ni tu mente, ni tu razón podrán imaginar lo mucho que crecerá este pueblo>”. –aseguró el Apóstol de Dios.

Asido de la promesa que Dios le hizo aquel 8 de diciembre del año 2014, el amado de Dios expuso a los santos reunidos de ese lugar de Zaragoza, colonia Morelos, su firme confianza en esa promesa divina y agregó: “Yo creo en ese Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob, el Dios de Aarón y de Samuel Joaquín.” Les aseguró que Dios es fiel para cumplir sus promesas a través del testimonio que el mundo vea, sobre todo en aquellos que han sido abarcados por su gracia.

Para concluir la exposición de su mensaje de esa tarde preguntó a todos los presentes si querían ser parte de esta historia, ante cuya pregunta, propios y aun los ajenos que estaban de visita, levantaban sus manos y afirmaban con un sonoro Amén. Ante ello, les dijo: “Entonces yo te digo, sigamos predicando a nuestros vecinos, a nuestros compañeros de escuela, de trabajo y sigamos hablando de esta verdad. Danto tu testimonio Dios traerá miles y miles de almas a su bendito camino. Si así lo hicieres, yo entonces doblaré mis rodillas y oraré a Dios, para que Él te ayude, te bendiga y te prospere. Al haberme recibido como vuestro padre en la fe, sé que obedeceréis a mi palabra y algún día yo regresaréy sé que no voy a ver solamente este templo, porque seréis una iglesia muy próspera, porque Dios estará en favor de vosotros”.

De esa manera los invitó a orar para que Dios los bendiga en sus vidas, en sus hogares, en sus trabajos y escuelas, y para que a través de su testimonio, Dios traiga muchas almas al conocimiento de la verdad.