Valla de amor, y palmas en las manos

Valla de amor, y palmas en las manos, se levantan en Villas de San Francisco

Monterrey, N. L. A 29 de octubre del 2018. (Berea Internacional). Aquí en Villas de San Francisco, los residentes están alejados del centro de la ciudad, pero los hermanos que se congregan en su Casa de Oración de la Luz del Mundo, no solo no están alejados de Dios. No: ¡están cerca!, ¡están en el hueco de Su mano! y si además ya vivían en el corazón del Excelentísimo Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, hoy aseguraron un lugar muy especial en su ser: lo Recibieron como al Enviado de Dios, como a Jesucristo mismo.

Cuando el Gran Apóstol del Señor llegó a este lugar vio una hermosa valla. Sí eran sus hijos, pero la valla no era tanto de personas sino de corazones, de almas, de amor al Padre en la fe. Ya eran cercanos, como todos los de la Zona Metropolitana de Monterrey, de quienes antes de su glorioso llamamiento fue Pastor Jurisdiccional.

Pero hoy lo son más. Les habló con mucho cariño paternal: “sé que estáis en las orillas de la ciudad, y que apenas estáis creciendo, y os estáis multiplicando, pero mi corazón tenía ganas de estar con vosotros, para hacerles sentir la seguridad de que no estáis solos.

De que mis oraciones están continuamente en favor de vosotros y aunque aparentemente estén en alguna de las orillas de la ciudad, y son grupitos pequeños, no están abandonados. Yo sé que sentís la mano de Dios en cada uno de vosotros, yo sé que sentís la oración de Su hermano, en favor de vosotros”.

Por eso, les dijo que no solo venía a verlos sino a dejarles un hermoso compromiso, pero somos hijos de Dios, lo cual no es solo un título para presumir, lo dijo Su hermano ayer.

También es una grande responsabilidad, ser hijo de Dios es sentir el amor de Dios, es sentir el celo de Dios, es cumplir el propósito de Dios y por su perseverancia hasta estos lugares, habló del celo que tenía David y su confianza en Dios. Por tanto, los invitó a actuar como él, y a dar testimonio de esta fe preciosa, porque aquí en Villas de San Francisco, y en las Casas de Oración de Real Palma, Alianza Real y Lomas de Arcilla, que se reunieron aquí, habrá mucha bendición.

Las palmas en la mano se agitaron de manera hermosa. Los hermanos que las portaban lloraban de alegría, abrieron sus corazones al Ungido de Dios, y acordaron seguir firmes y predicando.

¡Gloria al Señor!